Ciencia, Tecnología e Innovación: análisis de las propuestas de los precandidatos presidenciales sobre CTeI

Ciencia, Tecnología e Innovación: análisis de las propuestas de los precandidatos presidenciales sobre CTeI

Apuntes del Encuentro de Candidatos Presidenciales en el marco de Expociencia 2017.

 

Por Ricardo Sarmiento-Devia, miembro de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia y el comité Editorial de la Revista Innovación y Ciencia.

 

El pasado sábado 21 de octubre en el marco de Expociencia 2017,  Claudia López Hernández, Juan Carlos Pinzón, Martha Lucía Ramírez, Renny Rueda Castañeda, y Jorge Enrique Robledo, en una presentación inicial (cinco min/candidato) y tres rondas de preguntas, plantearon sus posiciones y planes respecto a la financiación y la política de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI)  en Colombia, de llegar a la presidencia en las elecciones del 2018.

Para destacar, los precandidatos asistentes al encuentro coinciden en identificar y reconocer algunos de los bajos indicadores que caracterizan la situación de la ciencia en Colombia, y sus consecuencias:

  • El bajísimo porcentaje (0.19 - 0.3 %) del PIB dedicado CTeI acentuado por  la lamentable reducción del presupuesto nacional para el 2018
  • La equivocada administración de los presupuestos regionales para CTeI por parte de las gobernaciones, originada en la reciente Ley de Regalías
  • La ausencia histórica de una política integral o planes transversales de desarrollo agrícola, industrial y científico
  • La precariedad de Colciencias, el Departamento de Planeación Nacional y las demás instituciones encargadas de la ciencia en Colombia, los cuellos de botella que se han generado para el acceso, la gestión y la ejecución de los recursos que administran, en parte debido al marco político con que son elegidos sus directores
  • La falta de mecanismos exitosos para la integración de CTeI en el sector productivo agrícola y/o industrial, en los procesos de inclusión social, en la cooperación entre las distintas regiones geográficas de nuestro país, o en los procesos de preparación y amortiguación de los efectos del cambio climático
  • La bajísima tasa de formación de investigadores a nivel de doctorado (8.2 por millón de habitantes)
  • El bajo producto per cápita de nuestra economía, especialmente referido al desarrollo de productos tecnológicos o con valor agregado, provocado por el inmenso atraso científico y tecnológico del sector agrícola e industrial
  • Los altos niveles de corrupción y clientelismo que le significan al país la pérdida de más o menos 50 billones de pesos al año del presupuesto público

Sin embargo, al momento de plantear propuestas para mejorar el estado actual de ciencia en nuestro país, los precandidatos a la Presidencia de la República se quedan cortos en su discurso. En primer lugar, al analizar los planteamientos expuestos es difícil establecer ¿qué entienden los precandidatos presidenciales por CTeI?

Algunos enfocan su mirada en el uso de Tecnologías de la Información para facilitar los servicios del Estado al ciudadano común, especialmente en lo que se refiere a salud, educación básica y técnica, acceso a la información pública y trámites. Otros se concentran en la capacidad de CTeI como una herramienta para aumentar el PIB mediante la generación de productos y servicios, o elevar la productividad de los sectores productivos tradicionales. También hay quien plantea asertivamente la necesidad de integrar el conocimiento científico a nuestra cultura, y en ese sentido, convertirlo en un eje de la educación básica desde edades tempranas. El problema es que CTeI es todo esto, y mucho más. 

Junto a estas miradas parciales, los precandidatos plantean acciones puntuales dirigidas a contrarrestar los síntomas de esta realidad, y que parecen no tener una vigencia mayor a sus cuatro años de gobierno. Estas propuestas además copian estrategias que ya han sido aplicadas en países vecinos, sin tener éxito, o que desconocen procesos que ya se han venido dando en nuestro territorio y que solo necesitan ser fortalecidos, corregidos o mejorados.

Marta Lucía Ramírez plantea crear un Ministerio de CTeI. ¿Para qué? ¿Con qué presupuesto? ¿Con las mismas reglas de juego de los mismos ministerios donde cada cargo directivo se utiliza como una moneda política y la mayoría de los profesionales especializados deben sobrevivir a contratos de prestación de servicios a término fijo? ¿Otro Ministerio con planes y políticas de cuatro años dependientes del gobierno de turno? ¿No sería más sencillo fortalecer Colciencias y dinamizar su funcionamiento?

Ramírez también propone atacar la informalidad mediante la ampliación de la presencia telemática del Estado, y el apoyo al emprendimiento mediante incubadoras de negocios en las universidades, especialmente dirigidas a los jóvenes. Nuestros vecinos han avanzado en este camino. ¿Qué han obtenido?

Por su parte, Jorge Enrique Robledo y Claudia López enmarcan su discurso en el “Vencer a los mismos”, combatir la corrupción y poner el desarrollo en las manos del Estado. Claudia López propone  triplicar el presupuesto de Colciencias y modificar la ley de Regalías para que los presupuestos de CTeI de las gobernaciones sean asignados mediante concurso público a cargo de comités científicos, que evalúen los proyectos con base en objetivos y resultados dirigidos a la obtención de aplicaciones tecnológicas. ¿Dónde quedaría la ciencia pura en esto? ¿Tienen las instituciones de investigación en las regiones más apartadas la capacidad de competir con los grandes centros de investigación de Bogotá o Medellín? ¿Cuál ha sido la experiencia de Chile u otros países con estos programas donde la investigación científica depende de resultados inmediatos?  

López también plantea la necesidad de definir el tipo de conocimiento que se debe propiciar en Colombia, establecer en qué podríamos ser buenos y qué actividades pueden darnos ventajas en el escenario global. Así, propone desarrollar líneas fortalecidas en salud, bioeconomía y medio ambiente, construcción de paz y desarrollo rural (estado, servicios). ¿Cómo? ¿Se crearían institutos de investigación permanentes, autónomos y con un presupuesto base, que desarrollen estas líneas en el ámbito nacional? ¿O seguiríamos con convocatorias puntuales, atadas a la coyuntura y al precio del petróleo?

López propone articular el sistema de CTeI con la educación preescolar, ampliando la educación básica con 2 años de educación superior obligatoria, y  promoviendo el rendimiento en las áreas extracurriculares: ciencia, deporte, arte y cultura. Respecto de la formación de investigadores de posgrado, López propone integrar maestrías y doctorados al sector productivo, pasar los programas de becas de Colciencias al Ministerio de Educación, y dar beneficios tributarios al sector productivo para que integren la ciencia y la tecnología. ¿Nuestros industriales están interesados en contratar doctores o magísteres para el desarrollo de soluciones tecnológicas?

Jorge Enrique Robledo, por su parte, plantea que como primera medida llevará a revisión todos los tratados de libre comercio, con el fin de reducir la importación de tecnología y promover el desarrollo de tecnologías propias. Igualmente, propone cambiar la ley de regalías y desarrollar una política integrada de ciencia y desarrollo productivo. ¿Cómo hacer para darle continuidad a estas iniciativas más allá de los planes de Gobierno?  Robledo también plantea la urgencia de detener la privatización de la educación, eliminando programas como Ser Pilo Paga y las becas crédito del ICETEX, y fortalecer la  Universidad Pública de manera que avancemos hacia un sistema de educación superior pública,  gratuita, y de calidad. ¿Cuántas veces hemos escuchado estas palabras? ¿Qué ha pasado hasta el momento? ¿En verdad deben todos los colombianos ser profesionales? ¿Le interesa esto al sector productivo?  

Renny Rueda, con el discurso más amplio aunque a la vez el más complejo, plantea la necesidad de incorporar el conocimiento científico técnico desde la primera infancia, crear el instituto nacional para la conducta del niño,  implementar un sistema de educación técnica dual desde los 16 años, y eliminar las asimetrías culturales mediante la revisión de los componentes de comportamiento y de formación de la educación. Respecto de las instituciones de CTeI, Rueda habla de eliminar el poder político asociado a las instituciones, “controlar las admisiones a la educación superior con enfoque al fortalecimiento de ciencias exactas y de aplicación en el mundo productivo”. ¿Es viable enfatizar el enfoque  del sistema educativo y la actividad científica en la productividad? ¿Qué implicaciones tendría esto para nuestra cultura y recursos naturales? ¿De nuevo, qué pasaría con la investigación pura?

Juan Carlos Pinzón propone promover la ciencia, tecnología e innovación como herramienta de desarrollo, exponiendo los resultados obtenidos en el desarrollo pujante de la ciencia y tecnología militar en el  Ministerio de Defensa. Así, propone centralizar el manejo de atención de desastres desde los puestos de vigilancia y control del Min. defensa. De forma similar con el discurso de Marta Lucía Ramírez, propone implementar el uso de tecnologías de información en ciencias de la salud y servicios del Gobierno de forma que el control ciudadano evite la corrupción, y aplicar la inteligencia artificial en los sistemas de educación básica para que sean adaptados a las cualidades individuales de cada estudiante.  Por último, propone ampliar la cobertura de la educación técnica y superior en las regiones apartadas mediante programas de educación virtual, en convenios interinstitucionales con universidades nacionales y extranjeras.

Pero, el SENA virtual, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Gobierno en Línea, y varios otros programas e instituciones no ¿están ya haciendo algo de todo esto? ¿Qué es lo nuevo? ¿Vamos a seguir importando tabletas y computadores para llevarlas a lugares donde ni siquiera hay energía eléctrica o una conexión a internet?

Como podemos apreciar, las propuestas de CTeI de los actuales precandidatos a la Presidencia de la República en el período 2018 - 2022 nos plantean más preguntas que certezas, especialmente en una economía en recesión, un posconflicto que necesita muchísimos recursos y un escenario de cambio climático que cada año nos golpea con un par de desastres naturales.

¿Qué pasará con los nuevos doctores que cada año regresan al país con la ilusión de hacer investigación científica en Colombia? ¿Cómo detenemos la salida de investigadores que no encuentran un nicho de trabajo óptimo? ¿Cuándo Colciencias va a funcionar plenamente? ¿Cómo aseguramos el financiamiento de CTeI? ¿Cómo integramos exitosa y permanentemente la investigación de las grandes universidades y centros de investigación con las universidades regionales y las necesidades de la gente? ¿Cuándo vamos a tener una Política Nacional de largo plazo (20 años al menos) para CTeI?

Señores candidatos tienen más o menos 6 meses para articular una propuesta seria y concreta que realmente responda a las necesidades de desarrollo Científico y Tecnológico de nuestro país, y que consolide nuestro sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación. Por favor, reúnanse con los Directores de Investigación en las Universidades y en los Centros de Investigación, con las asociaciones de investigadores, con los estudiantes de posgrado. Hay mucho por hacer, y queda poco tiempo. En sus manos está dar el paso hacía una Colombia que desarrolle su potencial, o llevarnos a cuatro años más de vergüenzas y lamentaciones por lo que otros ya han hecho y nosotros todavía ni siquiera soñamos hacer.

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