Revista XXVI No. 2 de 2018

¿Qué vientos le esperan al Libro Verde 2030 de Colciencias en el nuevo gobierno?

¿Qué vientos le esperan al Libro Verde 2030 de Colciencias en el nuevo gobierno?

¿Qué vientos le esperan al Libro Verde 2030 de Colciencias en el nuevo gobierno?
 

Entrevista con el Dr. Gonzalo Ordóñez Matamoros, profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia y de la Universidad de Twente, Países Bajos.


Este Libro promueve un enfoque de transformación en la política de Ciencia Tecnología e Innovación en Colombia a partir de 5 principios (direccionalidad, participación, aprendizaje y experimentación, interdisciplinariedad y anticipación de efectos). Se plantea en el manuscrito una ruta para lograr un desarrollo sostenible en Colombia a mediano y largo plazo a partir del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación.

 

Tomando como premisa que el equilibrio en el ámbito social, económico y ambiental es representado a través del cumplimiento de los ODS, un equipo internacional e interdisciplinario trabajó por casi dos años para buscar en la política de CTeI un camino para el alcance de los mismos. El Libro fue escrito por el Consorcio de Política de Innovación Transformativa (TIPC), fundado por el reconocido centro de investigación SPRU, de la Universidad de Sussex de Inglaterra, y la participación activa de Colciencias e instituciones equivalentes de Suecia, Noruega, Sudáfrica y Finlandia.

 

Revista Innovación & Ciencia entrevistó al doctor en política pública Gonzalo Ordóñez Matamoros, quien nos contó sus percepciones, así como la viabilidad para cumplir lo que se propone en el libro de cara al nuevo gobierno.


Gonzalo, ¿podría darnos su percepción general del Libro Verde de Colciencias?

Este libro recoge una aspiración sentida de tiempo atrás, tradicionalmente ignorada por la política pública de CTeI en Colombia. Representa un cambio paradigmático en la orientación de la política en general, y del Colciencias actual en particular. Por primera vez a nivel de política pública de CTeI en el mundo, a la preocupación tradicional de crecimiento, productividad y competitividad desde la CTeI, se le agrega de manera explícita la del cumplimiento de Objetivos de Desarrollo Sostenible - ODS.

Mi primera impresión ante esta ambiciosa propuesta es mixta, agridulce, se podría decir, tanto por su contenido como por el contexto en el que se decidió presentar al público. Si bien el libro propone una hoja de ruta básica para atender una preocupación que yo también comparto y sobre la que he escrito en el pasado, y que además soy testigo que resulta de una investigación seria de un equipo que conoce del tema y que no es de un impulso del gobierno de turno, se presenta al público en un contexto de transición política incierto, ad portas de un cambio de gobierno lo que, según la tradición y cultura política colombiana, podría ser arriesgado. Como toda iniciativa de gobierno, para que ésta se materialice y alcance sus objetivos, se requiere de tres factores típicamente escasos en Colombia cuando del sistema nacional de ciencia y tecnología se refiere: voluntad política, recursos y conocimiento. De la forma como se configure el nuevo gobierno dependerá de la forma como se expresa dicha ecuación. Claramente la realización de los objetivos de la mencionada política no se logrará en el horizonte temporal de un solo gobierno, pero si no se empieza a implementar en este que inicia, con avances constantes e ininterrumpidos en la generación de capacidades y condiciones favorables para su implementación, las metas ambicionadas simplemente serán aplazadas eventualmente ad infinitum. No creo que eso en últimas suceda, pues no se trata de un sentir exclusivamente colombiano, pero los costos de oportunidad serán sí muy grandes.

¿El libro Verde es una política pública?

Aunque tiene elementos de diseño de política pública, no se puede afirmar que sea una. Es tan solo un documento base. Según la definición que me preocupo por enseñar en mis clases y publicaciones, para que una ‘intención’ o aspiración (como lo es el Libro Verde) se constituya en política pública, ésta debe estar acompañada de proyectos, recursos, ejecución y resultados. Por ahora el Libro Verde es un ejercicio académico, una aspiración, un sueño.

¿Qué posibilidad tiene lo que propone el Libro Verde en Colombia?

La viabilidad depende, además de la voluntad política, los recursos y los conocimientos necesarios para su implementación, de transformaciones a mediano y largo plazo de los sistemas socio-técnicos en los niveles micro, meso y macro. Desde lo micro, se requieren transformaciones en la cultura emprendedora hacia la inclusión, y de consumo sensible al reto ambiental y social. Se requerirán prácticas, productos, servicios, mercados y comportamientos que hoy prácticamente no existen. Cómo responderá el próximo gobierno a este reto, es una incógnita, y dependerá de su capacidad de liderazgo y movilización del sector productivo en dicha dirección. A nivel meso, se requiere una capacidad de coordinación de esfuerzos liderados por las entidades responsables de movilizar y alinear los esfuerzos públicos y privados como Colciencias, el DNP, los ministerios, las gobernaciones, etc; siendo éste otro gran reto dada la escasa capacidad organizacional con la que cuenta la Colombia de hoy. Nuevamente, estará por verse la capacidad del nuevo gobierno por ejercer autoridad al interior de su propia arquitectura interna en cabeza de las distintas entidades que dependen de él. Desde lo macro, está el reto del clima de inversión general, del comercio internacional, de la inversión extranjera directa, del presupuesto nacional, de los estímulos a la investigación y la innovación responsable, etc.; pues al ser un país en vía de desarrollo, periférico, y dependiente de lo que otros valoran, entonces se necesita contar con las condiciones de estímulo suficiente para el apoyo a iniciativas que hoy son vistas como ‘alternativas’ (innovación frugal, innovación social, aprovechamiento del conocimiento tradicional, explotación sostenible de nuestra inmensa riqueza natural, cultural, social, etc.), para lo que en Colombia no ha habido tradicionalmente mucho interés. Se trata entonces de retos sobre los que se ha avanzado algo en el país pero de manera esporádica y ‘accidental’, muy al margen del paradigma dominante. Hacia futuro se requerirá mucho mayor impulso para detonar tales transformaciones. Lo podrá/querrá hacer el gobierno de Duque? Esa es la gran incógnita.

¿Qué puede hacer la sociedad civil organizada para ayudar en el cumplimiento de lo propuesto en el Libro Verde?

La sociedad civil organizada es fundamental para garantizar la continuidad de este tipo de iniciativas o apuestas. Organizaciones como la ACAC, redes de opinión como la Red en Gobernanza y Gestión del Conocimiento, la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (GCTI), las universidades, el PNUD, SPRU, las iniciativas en marcha, etc. deberían propender por mantener viva esta discusión en la agenda pública. Mientras que se organiza el gobierno recientemente elegido, las entidades de la sociedad civil deberán mantener espacios de discusión sobre varias de las aspiraciones del Libro Verde. En otras palabras, la realización de este tipo de iniciativas dependerá en gran medida de que se conforme a su alrededor lo que en la literatura sobre políticas públicas se denomina una ‘Coalición de Causa’ (Advocacy Coalition). Si ésta no logra incidir en el nuevo gobierno y éste no lo adopta, podrán pasar otras décadas sin avanzar en esta dirección y el Libro Verde pasará a ser otro documento archivado en Colciencias.


En el Libro Verde se habla de cerrar la brecha entre conocimiento y comercialización, ¿cómo se podría lograr este objetivo desde la política de CTeI?

Más que cerrar la brecha entre el conocimiento y la comercialización, el Libro Verde, a mi entender, busca tender puentes entre el conocimiento disponible, producible o accesible y las necesidades de desarrollo sostenible, inclusivo y financieramente viable en el largo plazo de la sociedad. No es la comercialización de cualquier tipo de bien o servicio lo que importa para esta política, sino uno que, basado en el conocimiento, la CTeI contribuya a la inclusión social, a la amigabilidad ambiental, y que tenga en cuenta la viabilidad financiera para la creación, duración e impacto del mismo. Esto, asociado a al menos uno de los ODS.


 

¿Todos los investigadores deberían comercializar sus desarrollos?

A mi entender, lo que se propone desde el Libro es la co-producción de soluciones a partir, por un lado, del conocimiento, vinculando los desarrollos científicos y tecnológicos y, por el otro, con las necesidades de las comunidades a través de la participación ciudadana. Es un llamado a la relevancia de la CTeI que se produzca en Colombia, donde la comercialización no es necesariamente una prioridad, sino su contribución a algún ODS. Desde esta perspectiva, uno se podría preguntar sobre el efecto de esta política en la investigación básica, la que no tiene intención de aplicación explotable directamente. Esa es una buena pregunta, pues ésta no debería ser penalizada en ese contexto, y donde quien quiera seguir haciéndola sin tener como intención la comercialización o el logro de algún ODS, debería poder contar con el apoyo para hacerlo.

 

Entrevista realizada el 24 de mayo y actualizada el 19 de Junio de 2018.
Más información consultar: http://www.colciencias.gov.co/

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