Revista XXV No. 1 de 2018

Alimentación y factores asociados en niños de 0 a 24 meses de Bogotá

Alimentación y factores asociados  en niños de 0 a 24 meses de Bogotá

Autores

Yibby Forero Torres, Bacterióloga, Magister en Ciencias. Instituto Nacional de Salud.

Correo: aforero@ins.gov.co

Jenny Alexandra Hernández Montoya, Nutricionista Dietista. Instituto Nacional de Salud.

Correo: jhernandez@ins.gov.co

Gina Emely Morales Sandoval, Nutricionista Dietista. Instituto Nacional de Salud.

Correo: gmorales@ins.gov.co

María José Acevedo Ruiz, Antropóloga. Instituto Nacional de Salud.

Correo: mariacevedoruiz@gmail.com

Jhon Jairo Romero Romero, Matemático con énfasis en estadística, Magister en economía.

Correo: jhonjairoromero@gmail.com

Gabriel Ramírez, Ingeniero de sistemas. Instituto Nacional de Salud

Correo: gabrang@gmail.com


Resumen

El presente estudio describe prácticas alimentarias en niños de 0 a 24 meses de la ciudad de Bogotá, teniendo en cuenta que la lactancia materna y la alimentación complementaria adecuada es la intervención más efectiva para disminuir la morbimortalidad infantil. En Colombia la lactancia se promueve a través de múltiples estrategias, adoptando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud que indica un periodo de lactancia materna exclusiva de 6 meses y hasta los 2 años o más con alimentación complementaria adecuada, sin embargo la realidad de los niños de Bogotá se aleja considerablemente de esta recomendación.


Introducción

La lactancia materna (LM) y la alimentación complementaria (AC) adecuada son las intervenciones más efectivas para disminuir la morbimortalidad infantil (1). En Colombia la situación nutricional de los niños indica la existencia de una transición nutricional con un mantenimiento de los indicadores de desnutrición y un aumento de los indicadores de sobrepeso y obesidad. Por otra parte, las prevalencias de LM y AC no cumplen con las recomendaciones internacionales: lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses de edad y una AC adecuada y segura desde los 6 meses de edad, manteniendo la LM hasta los 2 años o más (2). En este sentido, varios estudios indican que la alimentación de la gestante y una adecuada alimentación del lactante y del niño menor de 2 años, incluida la LM, traen efectos óptimos y saludables en las condiciones físicas y psicológicas de la madre y del niño que alcanzan hasta su vida adulta (3).

obstante, y a pesar de que se han adelantado estudios sobre las percepciones, experiencias y valores de las prácticas alimentarias durante el amamantamiento hasta la introducción de la alimentación cotidiana estos siguen siendo escasos (4) y en Colombia la duración actual de la LME es de 1,8 meses y (5) son pocos los estudios longitudinales que profundizan en la descripción de estas prácticas (4).

Teniendo en cuenta lo anterior, y con el ánimo de profundizar en el conocimiento sobre la alimentación de los niños y niñas menores de 24 meses de edad surgió la necesidad de realizar ésta investigación para analizar la alimentación de niñas y niños hasta los 24 meses de edad que pertenecían a un programa de atención del Distrito Capital.

A partir de este estudio se obtuvieron datos relevantes que permitieron la generación de nuevo conocimiento sobre el contexto sociodemográfico y alimentario de la población infantil en Bogotá, lo que servirá se insumo para el apoyo en la reorientación de estrategias de educación alimentaria y nutricional que tengan como objetivo este grupo poblacional.

 

Metodología

Estudio descriptivo longitudinal, cuantitativo. Se realizó una identificación de factores sociodemográficos y alimentarios a partir de una encuesta y un formulario de frecuencia de consumo de alimentos, realizando seguimiento a los niños del estudio desde el nacimiento hasta los 24 meses de edad para identificar las prácticas alimentarias y otros factores asociados a la alimentación.

Para estimar el tamaño de la muestra se tomó como referencia la información entregada por el programa de atención sobre cobertura del año 2014 obteniendo un universo de referencia de 2,000 beneficiarias y sus hijos. La muestra final obtenida fue de 388 niños y niñas beneficiarios del programa de atención a quienes se les hizo seguimiento a los dos, seis, doce, dieciocho y veinticuatro meses de edad, siendo representativo para la población del programa en la ciudad de Bogotá.

Los estimadores estadísticos fueron fundamentalmente indicadores de proporción (distribución binomial), para cada uno de estos se estimó el error de muestreo y su correspondiente intervalo de confianza al 95%, los cuales permitieron determinar el nivel de precisión que tuvieron las estimaciones a partir de la muestra obtenida. Para realizar comparaciones, se construyeron pruebas de diferencia con el estadístico de prueba p1-p2, y se determinó con un nivel se significancia de α=0.05, si las dos proporciones eran o no estadísticamente iguales. El software utilizado en la estimación de los indicadores y en las pruebas de diferencia fue STATA 13.1.

Esta investigación tuvo en cuenta las Normas Científicas, Técnicas y Administrativas de la Investigación en Salud establecidas en la resolución No. 008430 de 1993 en Colombia, que la definieron como una investigación sin riesgo, en la que se utilizaron técnicas y métodos de investigación como encuestas que no requieren ninguna intervención o modificación intencionada de las variables biológicas, fisiológicas, sicológicas o sociales de los individuos que participaron en el estudio, así mismo, cada uno de los participantes firmó el consentimiento informado. El proyecto fue aprobado por los Comités de Ética y Técnico del Instituto Nacional de Salud.

 

Resultados

El 65,3% de los hogares de los niños se encontraba en estrato 2, seguido por el estrato 1 (18,8%) y 3 (15,5%). Más del 95% de los hogares contaba con todos los servicios públicos (agua, alcantarillado, recolección de basuras, luz y teléfono fijo o celular) y el 88.1% tenía gas natural. El 73.3% eran vivienda arrendadas, mientras que en el 15.1% se compartía la vivienda familiar. Los hogares estaban conformados en promedio por 8 personas, presentándose mayor prevalencia de hogares que tenían 4 personas (29.4 %). El 42.9% de las madres de los menores consideraba que el jefe del hogar es su esposo o cónyuge, mientras que en el 16% la madre del niño era la jefe del hogar.

El promedio de edad de las madres de los niños fue 24 años con una desviación estándar de 6.4, el 25% de ellas eran menores de 18 años. La mayoría de las madres contaban con la secundaria (76,5%), el 18,3% tenía estudios superiores técnicos o profesionales y solo el 4,9% contaba únicamente con la básica primaria. El 53.9% de estas mujeres estaban casadas o en unión libre, el 45.2% eran solteras, 0.4% divorciadas y 0.4% viudas. De las mujeres casadas o en unión libre el 65.9% eran mayores de 18 años y de las solteras el 95.6% eran menores de edad. De los 388 menores de la muestra el 50,5% eran de sexo masculino el 49,5% femenino. La mayoría de los niños y niñas eran cuidados por sus madres (93.6%), solo el 4.6% por sus abuelos y el 1% de los niños y por sus padres.

Se presentó una prevalencia de inicio temprano de LM de 68.8%, el porcentaje de LM en la primera hora es mayor en la madres con nivel educativo primaria y va descendiendo a mayor nivel educativo (p<0.05). Tres de cada diez niños recibían LME a los 2 meses de edad y el suministro de esta de manera exclusiva disminuyó a 22,9% a los 6 meses (gráfica 1), la media de duración de la LME fue de 2,9 meses.

Gráfica 1 Prevalencia de lactancia materna exclusiva

En relación a la LM total, definida como la prevalencia del suministro de leche materna no necesariamente de manera exclusiva, se encontró que casi la totalidad de niños y niñas a los 2 meses de edad recibían leche materna, el amamantamiento fué disminuyendo en promedio diez puntos porcentuales por cada seguimiento hasta llegar al 43,3% a los 24 meses (gráfica 2). Las razones de abandono de la práctica de LM se dieron principalmente por la percepción referida de baja producción de leche materna (40%), seguido de dificultades con senos y pezones (26.7%), enfermedad del niño (13.3%) o de la madre (13.3%), rechazo del niño hacia el seno (13.3%), indicación médica (6.7%) y por decisión de la madre de no realizar esta práctica (6.7%).

Gráfica 2 Prevalencia de lactancia materna total

El inicio de la AC de los niños se caracterizó por el suministro temprano de agua en el 69,3% de los lactantes y junto con esta, consumían zumos de fruta natural (granadilla, manzana, pera, mango, mandarina, pitahaya, naranja, ciruela), aguas de frutas o de verduras (lechuga, manzana, apio, tomate, entre otras), jugos de fruta natural (granadilla, tomate, pitahaya, manzana y mango), agua de hierbas (anís, canela, manzanilla, hierbabuena) y en un porcentaje menor, caldos de leguminosas (agüita de frijol o lenteja), caldos de carne, pollo o pescado y coladas, agua con azúcar, agua de panela sola y con leche, compotas, jugos procesados y sopitas de verduras licuadas (gráfica 3).

Gráfica 3 Inicio de la alimentación complementaria

A los 6 meses de edad se encontró que el 26% de los niños no desayunaban, cerca del 40% no recibían medias nueves, el 16,4% no almorzaban, el 29.3% no tomaban onces, el 33.7% no recibían cena y solamente el 11.9% consumían alimentos en la noche o después de la cena.

Respecto a algunas prácticas asociadas a la alimentación el 40.9% de los niños y sus familias consumían los alimentos mientras veían televisión. El 42,1% de los niños compartía en familia sólo 1 tiempo de comida y el 11,6% de los niños no compartían con sus familias a la hora de comer.

Al análisis de la frecuencia de consumo de alimentos en los niños, podemos decir que el grupo de los cereales, tubérculos, plátanos y raíces, fue el de mayor consumo desde los 6 y hasta los 24 meses de edad. El primer alimento de éste grupo con el que iniciaron la AC fue el arroz, seguido de cereal comercial, avena, papa, galletas y colada de harina de plátano, los cuales empezaron a consumirse en promedio a los 5.4 meses de edad.

Las leguminosas y bienestarina se empezaron a consumir a los 5.5 meses de edad, siendo el fríjol y la lenteja los primeros alimentos de este grupo en ser probados por los niños. El 80% de los niños había consumido leche y derivados lácteos antes de los 6 meses, la edad de inicio de los alimentos del grupo de las carnes fue de 5.7 meses en promedio. Casi la mitad de los niños consumían huevo y la edad de introducción de este alimento fue a los 5.7 meses.

Las verduras se empezaron a consumir en promedio a los 5.7 meses, suministradas con mayor frecuencia de manera semisólida y en menor cantidad de consistencia líquida. De manera preocupante se observó como a lo largo del tiempo el consumo diario de verduras fue disminuyendo al 30,1% a los 24 meses.

Gráfica 4 Frecuencia de consumo de verduras

La edad promedio de inclusión de frutas en la alimentación de los lactantes fue de 4,8 meses, el mango, la manzana y la granadilla fueron las primeras frutas tenidas en cuenta para iniciar la alimentación complementaria. Si bien el consumo diario de frutas fue aumentado a medida que los niños crecían, tres de cada 10 menores al llegar a los 2 años no las consumían diariamente.

Gráfica 5 Frecuencia de consumo de frutas

El consumo de dulces y bebidas y alimentos de riesgo o de bajo aporte energético como café, té, agua de panela, snacks y embutidos se inicia en promedio a los 5.3 meses.

La leche artificial hizo parte de la alimentación de más de la mitad de los niños y niñas desde el nacimiento hasta los 24 meses y el suministro de la misma fue descendiendo de manera importante desde los 12 meses (gráfica 4).

Gráfica 6 Suministro de leche artificial

La práctica de consumo de leche artificial estuvo acompañada del uso del biberón a los 6 meses la prevalencia de uso fue de 57,5% y aumentó a 62,4% a los seis meses, la práctica se mantuvo a los 12 meses (57,6%), 18 meses (56,4%) hasta los 24 meses con un 52%.

 

Discusión y conclusiones

En general la recomendación de duración de LME no se cumple aun cuando las cifras son mejores en relación a las reportadas por la ENSIN 2010 (5), es importante resaltar que sigue siendo baja. Además de no presentarse una práctica adecuada de LM, tampoco se presenta una adecuada AC, el estudio evidenció un inicio temprano de la misma motivado por razones culturales asociadas a la percepción de sed y hambre de las madres en sus hijos, introducción de leche artificial luego del nacimiento del bebé y el uso continuo del biberón.

Situación preocupante ya que el incumplimiento de la recomendación, introduciendo alimentos diferentes a la LM antes de los seis meses trae consecuencias negativas, teniendo en cuenta que antes de los 6 meses de vida aun no se ha desarrollado completamente la función digestiva y el neurodesarrollo del lactante (6) y la función renal puede verse seriamente afectada ya que los riñones maduran morfológica y funcionalmente a lo largo del primer año de la vida (7), si el lactante recibe alimentos con elevada carga de solutos, se favorece el balance hídrico negativo, lo que podría ocurrir si se utilizan fórmulas no adaptadas o si la introducción de alimentos sólidos es precoz.

Sumado a lo anterior cabe resaltar que la LM prolongada propicia una buena salud durante toda la vida. Los adolescentes y adultos que fueron amamantados de niños tienen menos tendencia a sufrir de sobrepeso u obesidad, diabetes tipo 2 y se presenta un mejor desempeño en pruebas de inteligencia (8).

Aunque las familias de este estudio eran atendidas por un programa que contemplaba en su componente educativo la promoción de la LM, esta no fue practicada de manera adecuada, por lo tanto es importante plantear estrategias que le permitan a las madres afrontar las dificultades que se les presentan, que en la mayoría de las veces son prevenibles y se pueden intervenir si se abordan en el momento oportuno, así como reforzando el componente de educación en LM de una forma sencilla y clara que tenga en cuenta las barreras y el contexto en el que se desenvuelven las madres en periodo de lactancia (9).

Otro factor relevante es que la información manejada por los sectores encargados de la educación a gestantes y madres en periodo de lactancia sea unificada, manejando los mismos conceptos y principios para evitar la confusión y la desinformación de las madres y del entorno familiar por el cual se ven altamente influenciadas (10).

Si bien AC en esta población inició mucho antes de la recomendación, las frutas y las verduras son alimentos altamente valorados por las madres al inicio de la misma, aunque a lo largo del estudio no se cumpliera la recomendación de consumo de estos alimentos en su totalidad. El hecho de que la mayoría de los niños sean cuidados por sus madres puede ser visto como una oportunidad para el fortalecimiento de buenas prácticas alimentarias tomando como base las Guías Alimentarias para Menores de 2 años, gestantes y madres en periodo de lactancia para Colombia (11), con el objetivo de lograr que desde el nacimiento se instauren buenos hábitos de alimentación que perduren a lo largo del tiempo.

Aunque se presentó variedad en la alimentación de los niños y niñas del estudio, es importante reforzar actividades de educación nutricional con énfasis en buenas prácticas de alimentación y promover el consumo de frutas y verduras de una manera amigable en esta población, motivar a las familias para que compartan sus alimentos en familia fuera de los horarios de televisión y se desestimule el uso del biberón para el suministro de los alimentos del lactante.

El estudio evidenció que los niños llevaron a cabo un proceso en el que poco a poco pasaron de una alimentación con leche materna o leche de formula a una alimentación complementaria que se adecuó a la del resto de su familia, integrándose así a las costumbres y prácticas de esta, siendo más evidente a partir del primer año de vida.

En Colombia, este es uno de los pocos estudios longitudinales que describen la alimentación de los lactantes, por lo tanto es un insumo fundamental para la toma de decisiones que permitan el mejoramiento de estrategias enfocadas en la alimentación de los niños pequeños.

 

Agradecimientos

A todo el equipo de trabajo involucrado en la investigación, a las madres, niños y niñas que participaron en el estudio y a las entidades financiadoras del mismo.

 

Declaración de conflicto de intereses

Para esta investigación y para este artículo se aclara que no existió conflicto de intereses.

 

Financiación

Este proyecto fue financiado por el Instituto Nacional de Salud de Colombia, Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación Colciencias, Secretaría Distrital de Integración Social y la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia.

 

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