Revista XXVII No. 3 de 2020

Progreso y conocimiento - Moisés Wasserman

Progreso y conocimiento - Moisés Wasserman

Moisés Wasserman

Es un placer poder felicitar públicamente a la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia por sus 50 años y desearles otros prósperos 50 años más.

Inicialmente, respecto al título, es necesario cuestionar acerca de qué es el progreso y si este existe, además, acerca de la relación del progreso con la ciencia y el conocimiento. Yo vengo del campo de las ciencias naturales, lo cual genera un sesgo especifico, sin embargo, es necesario discutir si existe el progreso, y si hay una relación entre progreso-ciencia y entre progreso-conocimiento. En los últimos años se ha construido una falta de credibilidad sobre estos aspectos, como lo son, si el conocimiento es realmente conocimiento, si la ciencia tiene algún sentido y va hacia algún lugar, incluso se habla de una ciencia deshumanizante.

En el siglo XX, la corriente del posmodernismo, especialmente la francesa, se empezó poniendo en duda el conocimiento y la posibilidad del acercamiento a la verdad. Todo esto, ha llevado a un relativismo extremo en los últimos tiempos, el cual se conoce hoy en día como la injusticia epistémica, que pretende que, todas las creencias sinceras deben ser igualmente respetadas, nada necesita ser verdadero, ni necesita un contenido de verdad confrontable, basta con tener credibilidad para que sea respetable. Es decir, entender el conocimiento como una construcción que no necesita ser contrastada con los hechos, y que la ciencia es solamente una de las formas de conocer.

El asunto del progreso, para muchos es relativamente reciente. Hannah Arendt decía que ese asunto del progreso de la humanidad nunca existió antes del siglo XVII. Existen dos grandes teóricos de la idea del progreso, uno de ellos encuentra antecedentes en la antigüedad y el otro está completamente de acuerdo con la propuesta de Hannah Arendt. La idea predominante en la humanidad desde sus comienzos no fue el progreso, sino que se pensaba que habíamos surgido de una época paradisiaca, en la que sabíamos mucho y en la que estábamos muy cercanos a la perfección, nos hemos ido degenerando y hemos ido olvidando. Sócrates, el padre de la filosofía moderna, en el Dialogo de Menon, trata de demostrar como un esclavo totalmente ignorante es capaz de deducir los cuadrados de números pequeños, la única conclusión posible es que tenia un conocimiento previo que había olvidado y que Sócrates le ayudo a recordar. Esa era la idea predominante, junto con la idea de los ciclos. En esta última idea, se cree que los ciclos se repiten permanentemente en la historia, pero en realidad siempre empiezan y terminan para volver a empezar un ciclo nuevo.

Protágoras en el siglo V antes de Cristo, quien es conocido por los Diálogos de Platón, abordó sistemáticamente problemas de moral y sociales. Sus conceptos sobre el progreso desde una perspectiva antigua son interesantes, realiza una descripción desde el principio de los tiempos relacionada con que solamente había dioses y luego fueron creadas culturas subhumanas. Además, hace una explicación del proceso de la cultura, las ciencias y las artes, allí surgen estados de conflictos continuos, en donde gracias a la intervención de los dioses, finalmente se disminuyen dichos conflictos y se crean las ciudades. La gente se puede reunir, se produce ropa, calzado, casas y aprenden a cultivar la tierra, sin embargo, luego las ciudades fueron origen de conflicto. Posteriormente, Zeus interviene por intermedio de Hermes, para enseñar el respeto a los otros, trayendo así orden a las ciudades.

Tito Lucrecio Caro, fue un personaje romano absolutamente sorprendente, fue discípulo de Picuro y tenía una visión casi moderna.  Tito descalificaba a las religiones y a los mitos religiosos como mitos cosmológicos y creadores, además hablaba de un mundo azaroso, formado por el choque de las partículas sin ningún diseño previo. Ofreció una pintura del origen y del progreso de las artes y las ciencias. Menciona sobre el hombre que, poco a poco el tiempo trae nuevas cosas y la razón las eleva hasta la luz, así fue como se produjo cosa tras cosa, hasta que por arte del hombre alcanzaron el pináculo más alto. 

En la edad media, San Agustín tiene una visión de progreso que, podría sonar un poco herética. En esta misma época también se encuentran Juan Escoto, Roger Bacon y Santo Tomás de Equino. Sin embargo, me enfocare en Francis Bacon, quien ocupa un lugar muy excepcional en la introducción del método empírico en las ciencias y quien diseñó lo que se llama un programa para la gran renovación del conocimiento. En muchos aspectos, Bacon estaba avanzado con respecto a su época, confiaba en la astrología, los sueños, la brujería, etcétera. En la Nueva Atlantis propuso un gobierno con un colegio de investigadores.

El debate de los antiguos y los modernos a finales del reinado de Luis XIV fue definitivo para afianzar el concepto que tenemos hoy de progreso y desechar esa teoría de la degeneración. Los antiguos estaban a favor de la teoría de la degeneración, es decir, de la idea de que todo tiempo pasado fue mejor, y que después de Roma no hay nada que valga la pena en el desarrollo humano. En contraste, los modernos decían que se están desarrollando cosas nuevas e importantes. Dicho debate, estableció la academia británica Royal Society en Londres y la academia francesa en Paris, además, se pusieron de moda las ciencias físicas. Había personajes defendiendo los modernos, por ejemplo, Jonathan Swift, quien escribió los Viajes de Gulliver y fue un gran defensor en Inglaterra, y Charles Perrault, quien escribió los libros de hadas y fue un defensor en Francia. Charles decía que las ciencias son como ríos que, aunque fluyen en ocasiones subterráneamente, cuando encuentran una apertura surgen de manera más abundante y con más fuerza que cuando se hundieron en la tierra.

Otro personaje importante fue Turgot, él tenía 23 años cuando presentó en Narbona una conferencia que se llamaba: revisión filosófica de los avances sucesivos de la mente humana, la cual es una declaración sistemática y secular de la idea moderna de progreso. Turgot fue un precursor de Adam Smith, defensor de la libertad en la creatividad humana y quien propone por primera vez que existe una ley del progreso.

Condorcet fue un defensor del progreso a ultranza y con alta confianza en la importancia de la revolución francesa para el progreso. Escribió un libro sobre el progreso mientras estaba escondido de los jacobinos, que finalmente lo atraparon y lo condenaron a muerte, pero él se suicidó antes de dar cumplimiento a la condena.

Charles Darwin fue un personaje que trajo el progreso al campo científico con la teoría de la evolución, él dijo “como la selección natural trabaja solo por y para el bien de cada ser, todas las condiciones corporales y mentales tenderán a progresar hacia la perfección”. Por supuesto, la perfección concebida como él dijo, como respuesta a los retos y respuestas ambientales. Esto pone al progreso como un concepto de ciencias naturales, la evolución inevitablemente conduce a soluciones de los retos que presentan los distintos organismos.

En el siglo XX empieza a surgir una resistencia a la idea de progreso. El premio nobel de economía Hayek, decía “La confianza en la beneficencia del progreso, que durante los dos últimos siglos era el signo de un pensador de avanzada, es considerada hoy como la señal de una mente superficial”. Con esto, se deduce que, solo una persona primitiva piensa que el progreso eso existe. Esa resistencia al progreso tiene su razón de ser, la cual está relacionada con la crisis de los años treinta mencionada en el Brooklyn Daily Eagle y las dos guerras del siglo XX, que fueron origen de movimientos y pensamientos profundamente pesimistas, que prevalecieron durante toda la posguerra y luego de la posguerra.

Se pusieron de moda las teorías posmodernistas, con una desconfianza en los conceptos de la civilización occidental, la cual dejo de verse como pionera en el avance y conocimiento, para verse como una acción de poder sobre otros tipos de culturas y de formas de ver las cosas. Una encuesta que se llevo a cabo en el año 2016, entre 17 países preguntando si se pensaba que el mundo estaba mejor o peor que antes, el 58% respondieron que estaba peor, incluso en Estados Unidos el 65% respondió que el mundo estaba peor que antes. Hay teóricos, psicólogos, incluso el premio nobel de economía Daniel Kahneman, que llamaron a eso el sesgo de la disponibilidad, es decir, que es más fácil captar el problema que captar la solución o lo que está bien. Este sesgo, es un hecho psicológico que tiene raíces evolutivas y que se ha estudiado y postulado con argumentación. El hombre desde su época de cazador y recolector, se le facilitaba más detectar las situaciones de peligro que detectar las situaciones de tranquilidad, una situación de tranquilidad le permitiría seguir viviendo en confianza, una situación de peligro representaba una amenaza a su vida. Este hecho lo han estudiado muchos psicólogos en el mundo, es mucho más fácil escuchar, creer, y adherirse a una idea negativa que, a una idea positiva.

En los últimos años ha surgido otra escuela de pensamientos nuevos y evolucionistas, como Richard Dawkins, Steven Pinker, entre otros, que quieren restaurar el papel de la investigación científica, o el análisis basado en hechos, para promover un progreso que tiene como base el conocimiento científico, el cual siempre es temporal y refutable, pero que reconoce la verdad de los hechos y se acerca a dicha verdad en forma gradual y progresiva.

Tuve en cuenta los siguientes tres libros para mis próximas reflexiones, “Progress: Ten reasons to look forward to the future” escrito por Johan Norberg, “Enlightenment now: The case for reason, science, humanism, and progress” escrito por Steven Pinker y “Ten global trends every Smart person should know” escrito por Ronald Bailey y Marian Tupy. Son libros recientes, los cuales posiblemente no son bien aceptados en algunos círculos de pensamiento. Presentan premisas triviales, proponen axiomas simples para definir el progreso, y que, seguramente a pensadores complejos y a metafísicos les producirá un poco de escozor. Por ejemplo, premisas tales como, que es mejor comer que tener hambre, o que es mejor vivir 75 años que 30, o como decía el filosofo Pambelé, es mejor ser rico que ser pobre. Los autores plantean una visión histórica a largo término, no una observación de un hecho puntual. El primer libro es más teórico, los últimos dos tienen más grafica que texto.

A Steven Pinker alguna vez le dijeron que: “no había progreso todo el tiempo”, es un hecho, hay retrocesos. En este momento, somos conscientes que estamos en una época que, en cierta forma es un retroceso, pero que genera oportunidades. Pinker decía que, el progreso no significa que toda mejora en todo el mundo todo el tiempo, eso no sería progreso, eso sería un milagro. Considero que esta frase de Adams, quien es un periodista, es cierta, él decía que nada justifica más “los buenos viejos tiempos” que la mala memoria.

Alguno de los datos que plantean estos tres autores, son que la expectativa de vida a inicios del siglo XX en el mundo era apenas de 35 años, hoy en día es de 75, es decir que, en más de un siglo aumento 40 años la expectativa de vida promedio de las personas en el mundo. En Europa está por los 80 años, en las Américas esta como en el promedio del mundo, y en África el cual es un continente que ha sufrido tremendas penurias, ha progresado mas o menos con la misma pendiente de progreso que el resto del mundo.

Entonces, es necesario interrogar acerca del por qué ha aumentado la expectativa de vida, y se pueden definir las causas de esa expectativa de vida con una teoría científica, la teoría microbiana en enfermedad. Dicha teoría cambió el enfoque de salud en el mundo en contra de la teoría de los miasmas o de los humores, de los encantamientos, etcétera: además, trajo la higiene, el desarrollo de las vacunas, los métodos de prevención, los fármacos modernos, el conocimiento de la anatomía, las cirugías, la anestesia, los alimentos, la mejora en la alimentación, entre otras, lo cual contribuyó sustancialmente a esta curva tan sorprendente.

Otros datos relacionados con las calorías, refleja como en pocos años, de 1960 a 2015 el consumo de calorías por persona en el mundo aumento de forma sustancial. La razón es porque en 1960 éramos 2.500 millones y en 2015 ya éramos 7.000 millones de personas, a pesar de eso el consumo per cápita de alimento aumento, lo cual quiere decir que la producción global fue inmensa.

En un concurso que hizo una revista científica, preguntaron: ¿quién es el científico que mas vidas ha salvado en el mundo? el científico que más vidas ha salvado fue Fritz Haber, quien describió la síntesis del amoniaco e hizo posible los abonos nitrogenados sintéticos, lo cual ocasiono que minorara la revolución verde y se dejaran atrás las teorías maltusianas y pesimistas, las cuales decían que íbamos terminar en guerras y en hambrunas, porque el mundo no daba suficiente alimento para toda la gente. Sin embargo, existe el cuestionamiento acerca de qué paso con la pobreza absoluta, al respecto hay tres proyecciones distintas, la última de ellas es del banco mundial para los últimos 30 -40 años, donde en 1830 la pobreza absoluta mundial se acercaba al 100%, casi en el 90%, y no es descabellado extrapolar eso a principio de milenio en la edad media, ya que todo el mundo vivía en pobreza absoluta. Hoy en día el mundo está cerca del 10% de pobreza absoluta.

Por otro lado, los datos en alfabetización demuestran que, en el momento de la revolución francesa apenas 1 de cada 5 o de cada 6 franceses sabía leer o escribir, hoy en día la alfabetización en todo el mundo es casi un hecho. En relación con el número de países que abolieron la pena de muerte, para el año 1860 existía la pena de muerte en todos los países del mundo, hoy en día ya hay más de 110 países que no la tienen, lo cual considero que está relacionado con la tasa de alfabetización y su impacto en la moral.

En la actualidad tenemos problemas serios de medio ambiente, sin embargo, tenemos instrumentos importantes para el medio ambiente y la reforestación. A pesar de ello, el balance es positivo, el mundo tiene hoy en día más bosques que los que tenía en 1985, dicha ganancia se la debemos a Asia y a Europa. La perdida mas fuerte la tenemos en Suramérica, lo que posiblemente se encuentra relacionado con la expansión de la frontera agrícola, lo cual se podría minimizar con medios científicos y tecnológicos. Además, se espera una mejor transición en energías, por ejemplo, la caída del precio de las celdas solares desde 1977 hasta el 2018, la cual seguirá cayendo junto con otras tecnologías que se unirán, de esta manera podremos combatir la producción de gases invernaderos de una mejor forma.

En conclusión, el interrogante acerca de qué nos espera en el futuro, no sabemos su respuesta, pero hay ciertas cosas que se puedan decir, por ejemplo, que el conocimiento es un gran corpus de consensos, que son discutidos y aceptados de una forma temporal. Existe un avance, un acercamiento, una descripción verdadera y se da en forma modular y gradual, con avances discretos y desiguales, que llevan a la adquisición de nuevos consensos. Además, hay avance y progreso moral en la humanidad. Quizá esta es la ley del progreso, el paso continuo de consenso en consenso en una dirección de mayor autonomía individual, igualdad y equidad y de menor daño, entre otros conceptos. También hay mucho pesimismo, pero hay algunos optimistas, considero que la tarea fundamental de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia a lo largo de estos 50 años ha sido promover el contagio de positivismo, y espero lo siga promoviendo por bastantes años más.

Compartir