Revista XXVII No. 2 de 2020

Editorial- Política de Ciencia, Tecnología e Innovación en tiempos de Covid-19

Editorial- Política de Ciencia, Tecnología e Innovación en tiempos de Covid-19

Imagen: Unsplash

EDITORIAL

Escrita por: Eduardo Posada Flórez

Desde la creación de Colciencias en 1968, Colombia ha hecho múltiples esfuerzos, con éxito relativo, para construir una política nacional de ciencia y tecnología. Entre los más destacables han estado las dos leyes de C&TI (29 de 1990 y 1286 de 2009), la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (ley 1951 de 2019) y tres documentos Conpes de política de ciencia y tecnología, de los cuales el último data de 2009, es decir que ya tiene más  de 10 años. Posteriormente se produjeron dos documentos de política pero de desarrollo productivo, en los cuales se trató de incluir tímidamente el tema de ciencia tecnología e innovación, presentándolo únicamente como elemento para el apoyo al sector productivo.

Más recientemente, surgieron dos iniciativas que vale la pena mencionar: la reunión de la Academia de Ciencias en Paipa en 2018 y la Misión Internacional de Sabios en 2019, cuyas propuestas son un valiosísimo insumo para la construcción de la política de largo plazo que tanto  necesita el país.

En el momento de escribir este editorial, empezó a circular el borrador de un nuevo documento CONPES de ciencia tecnología e innovación, que ojalá contenga las bases de una verdadera política de largo plazo. Es esencial que en ese documento se tengan en cuenta las recomendaciones de los trabajos mencionados atrás, entre las cuales se incluyen elementos como la formación de capital humano, la investigación, básica y aplicada, la consolidación institucional, el apoyo a la modernización del sector productivo, y, sobre todo, la búsqueda de mecanismos innovadores para la financiación estable del sector.

Respecto a ese  último punto debemos enfrentar con sinceridad la realidad de la inversión nacional en ciencia y tecnología, que no pasa del 0,25% en I&D (25 dólares per cápita), y dejar de hablar de indicadores como ACTI que distorsionan la realidad y no persiguen  sino der contentillo a los gobiernos de turno.

 

La  mejor garantía para lograr que una política perdure y trascienda los gobiernos, es que se apoye en una legislación sólida y de largo plazo. Las dos leyes que hemos mencionado, si bien constituyeron un avance significativo en muchos aspectos,  no lograron, ante la oposición de los gobiernos de turno, garantizar una financiación estable para el sector. Por lo anterior, y teniendo en cuenta además  los cambios ocurridos en los últimos años, se hace necesario pensar en una nueva ley de ciencia y tecnología. Para alcanzar ese objetivo, se requiere un trabajo conjunto del gobierno, el sector privado y el Congreso, que resulte de la  convicción de que la ciencia y la tecnología son la única  garantía para lograr que Colombia recorra con pie derecho en el siglo XXI.

 

Un ejemplo de la importancia del trabajo mancomunado entre  el Congreso y la comunidad científica, son los resultados  obtenidos en los últimos años  por el senador Iván Darío Agudelo, con la ley de Pymes, la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la financiación de las Instituciones de Educación Superior, y las sensibles mejoras introducidas al manejo de los proyectos de regalías para la ciencia y la tecnología, por no mencionar sino algunos de  ellos. Una  colaboración de esa naturaleza, si cuenta, además, con el indispensable apoyo del gobierno,  puede lograr que Colombia empiece al fin  a jugar el papel que le corresponde en el concierto de las naciones avanzadas. La creación de una oficina de ciencia y tecnología en el Congreso como se ha propuesto en España sería  de gran utilidad en ese contexto.

 

En este número de Innovación y Ciencia se presentan artículos sobre temas diversos, pero todos ellos relacionados con la ciencia y la tecnología, que muestran la riqueza y la importancia de ese tema para un país como el nuestro.

 

 

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