Revista XXVII No. 3 de 2020

De sueños y realidades - Elena Stashenko

De sueños y realidades - Elena Stashenko

Elena Stashenko

Felicitaciones a la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, AvanCiencia, 50 años, de la cual he formado parte durante 30 años, desde que llegue al país y a la que quiero dedicar esta presentación.

A modo de historia, quiero compartirles mi experiencia de hacer ciencia en Colombia. La parte humana de un científico son los sueños, ambiciones y curiosidades, las cuales son la base de la pesquisa científica. Además, los científicos tenemos competencias, las cuales se usan con mayor frecuencia cuando hay pocos recursos económicos y cuando se buscan distintas maneras para lograr llevar a cabo proyectos científicos.

Emprendí el viaje el día 13 de febrero del año 1989 luego de hacer mi doctorado, sin embargo, en los años 82 y 83 ya había estado en Colombia. Soy oriunda de Moscú, llegue a Colombia guiada fuertemente por el amor y por Gabo. Desde los años 70 he sido fanática de Gabriel García Márquez, formé el club de fans de Gabo, además lo he leído en tres idiomas y afortunadamente lo encontré en Moscú. En los años 70 asociaba a Colombia con ese realismo mágico que describía García Márquez a través de sus obras.         

Recorrí 15.000 km desde donde me encontraba hasta aquí. Llegue con dudas e incertidumbres, pero también con esperanzas y decisiones, o, al contrario, indecisiones. Lo que estuvo a mi favor, fue la ingenuidad y la juventud, a pesar de que fue un reto para mi llegar a un país desconocido y con un idioma que no dominaba.

Con respecto a mi lugar natal, hay muchos contrastes con Colombia, por ejemplo, yo nací en una ciudad de cemento con 16 millones de habitantes, en cambio aquí existe otro tipo de arquitectura y hay parques. En general, el conocimiento de la biodiversidad que podíamos aprender en el colegio era distinto, ya que no había tantas plantas, animales e insectos, incluso algunos paisajes, árboles y plantas tenían que pintarse en las paredes de edificios, además allí las plantas luchaban por sobrevivir en el verano. De ese ambiente intelectual universitario y de una jungla de cemento, paso a sumergirme a un país lleno de colores, de otra cultura e idioma, de regionalismos y de estudiantes muy diferentes, por ejemplo, un estudiante ruso se caracteriza por ser callado, obediente y vertical en cuanto a su relación con sus maestros, en Colombia hay una cultura inabarcable por su gran variedad.

Yo venía de química teórica, aunque no soy experta porque estoy atrasada en esta área. A mí me gustaba la química teórica, la química cuántica y la espectroscometria. Posteriormente empiezo a introducirme en este mundo llena de ruidos y de colores, ya que uno como científico debe encontrar un eje de prioridad porque uno no puede ser experto en todo. En la vida se aprenden muchas cosas y se leen muchos libros, pero hay que escoger un eje de investigación y de trabajo. Mi eje que escogí fue la biodiversidad porque era el más sencillo de entender, aunque más complejo de estudiar. Esa belleza incomparable que pocos países tienen en el mundo y la cual uno quiere estudiar científicamente, aunque también es importante pensar como sostenerla y hacer progresar este concepto de biodiversidad, incluso desde el punto de vista económico.

Los esquemas en las ciencias son triviales, aunque hay personas que utilizan tantas palabras y escriben tantos libros que les resulta sencillo. No obstante, necesitamos infraestructura, conocimiento, gente y financiación, esta última es la parte más álgida y difícil en la cual se buscan diferentes soluciones. Otro aspecto importante es la motivación, ya que se puede contar con equipo, estudiantes y hasta proyectos financiados que se terminan y se entrega el informe final, pero sin motivación no se logra el verdadero objetivo.

Vengo de un esquema de ciencia diferente, por ejemplo, en la Unión Soviética existe la universidad, allí se enseña a pensar y se brindan conceptos a las personas, además se prepara un talento humano en pensamiento crítico y con buenos conocimientos. Adicionalmente, existen los institutos de investigación, por ejemplo, mi mamá es química analítica y fue directora del laboratorio de instituto de cauchos, mi papá estuvo en el instituto de criminalística. Es decir, hay investigación entre la universidad y la industria, en donde los institutos de investigación desarrollaban ciencias aplicadas e innovación y generaban empresas, producción y riqueza. Por consiguiente, es una estructura distinta de aquella época, donde el Estado y el gobierno garantizan el funcionamiento, la conglomeración y la armonía entre universidad, institutos de investigación y empresas, aunque hoy en día hay otra configuración.     

Cuando llegué a la Universidad Industrial de Santander en el año 1983 solo pensaba en la docencia, sin embargo, cuando volví en el año 1989 la investigación empezó a motivarme bastante.  En los últimos 10-15 años la universidad ha crecido exponencialmente en temas de investigación, a través de programas de extensión que realiza en la sociedad. De igual modo, contamos con esquemas de financiamiento, gente, conocimiento, infraestructura y un marco jurídico al cual debemos consultar.

En la mitad de los años 90 tuvimos una crisis, sin embargo, tenía los primeros proyectos financiados por Colciencias. En el año 1998 surge el desespero de como seguir en el campo investigativo, ya que en aquella época contábamos con gente y con unos equipos, por lo tanto, creamos un laboratorio de servicios llamado “Crom-mass”, diseñado para la industria colombiana, allí se envían algunas muestras y problemas para resolver en ultramar. Es así como empezamos a crear este laboratorio a lo largo de todos estos años, el cual actualmente cuenta con una infraestructura de equipos de alta resolución. Es un laboratorio que simula ser una empresa dentro de la universidad y que permite hacer enlaces con las industrias.

En el laboratorio se realizan análisis ambientales, petroquímicos y forenses, se elaboran productos naturales y se desarrollan cursos y talleres para la capacitación. La investigación relacionada con el estudio de las necesidades de la industria del país a través de proyectos de pregrado, maestría o doctorados, pueden ser enlazados con la investigación científica que realizamos. Dichas investigaciones permiten desarrollar nuevas técnicas de análisis, validación, acreditación y ofrecimiento de servicios. 

 

El desarrollo del laboratorio ha sido un largo recorrido de 30 años, con un trabajo constante y de bastante perseverancia. El primer proyecto lo realizamos en 1991, posteriormente surgieron bastantes proyectos con Colciencias, sin embargo, después del año 2005 empiezan a surgir proyectos con el Ministerio de Agricultura, programas de centro de excelencia, programas de red de conocimiento, y finalmente con Ecosistema Colombia Científica.

La primera etapa que se desarrolló durante los primeros 15 años en este camino de investigación fue para el fortalecimiento de grupos, maestría y doctorados, los primeros trabajos de extensión, la creación de nuevo conocimiento y la publicación de libros. Posteriormente, empieza una segunda etapa de transferencia de tecnología, donde se realizan pruebas en el laboratorio, publicaciones, acreditaciones y los primeros prototipos, haciendo uso de la ciencia aplicada y de transferencia. Por último, nos encontramos en una tercera etapa, en la cual, con base en conocimiento, proyectos pilotos, internacionalización y proyectos de campo, se piensa en la creación de una empresa.

Uno de los proyectos, fue junto con estudiantes de pregrado, maestría y doctorado por medio de la transformación de un basurero que existía en la universidad, en donde se construyó el jardín botánico. Este jardín es un espacio impresionante, que personalmente, asemejo a un paraíso. Es un jardín botánico con sentido, donde la comunidad universitaria puede estudiar, se observa la biodiversidad, y se analiza cada planta bajo un enfoque químico.                

Desde el punto de vista biológico y químico, entre más diversidad biológica exista mayor será el número de sustancias y propiedades químicas. Es allí donde estamos trabajando para lograr desarrollar compuestos e ingredientes naturales, los cuales se transformen en productos funcionales. En este proceso se realiza bioprospección, quimio-prospección, aplicaciones y estudio de actividad biológica, lo cual es un recorrido largo de toda la vida con tendencia a la infinidad. Los resultados han sido publicaciones científicas, libros, ponencias en congresos, 300 graduados en este grupo, salidas y accesiones botánicas. Cambie mi profesión de química teórica y calculadora de energías de moléculas de cilicio, a trabajar en un campo tangible y hermoso, donde ya realizamos patentes y estamos desarrollando productos.

Frente al cuestionamiento de cómo llevar el conocimiento a las zonas rurales, teniendo en cuenta que cada vez menos personas permanecen en el campo colombiano, es allí donde se deben generar estrategias con la población, para compartir lo que se hace frente a la creación de conocimiento, ciencia y paquetes ecológicos. En este trayecto de llevar el laboratorio al campo, se empezó con proyectos pilotos. Los primeros proyectos fueron financiados por el Ministerio de Agricultura, luego por Colciencias y finalmente a través de las regalías. El trabajo en el campo ofrece las oportunidades para que la ciencia puede aportar a la creación de riqueza y a la generación de proyectos distintos a los tradicionales, por medio de construcción de viveros e invernaderos, capacitación y extensión de la universidad a otros escenarios. Colombia tiene una vocación agrícola impresionante, por lo cual, hemos realizado distintos proyectos en Barbosa, en Puente Nacional, en Chipatá-Vélez, en el sur de Bolívar y en el bioparque de Tame. Las zonas rurales son escenarios que requieren atención de nuestro conocimiento y de las universidades.

La Universidad Industrial de Santander (UIS) tiene potencial en el campo de las ingenieras, por los cual, existe una rama de diseño de equipos propios, creados y desarrollados aquí. El primer o segundo prototipo puede presentar fallas, pero a medida que vamos trabajando, creando y luchando se han desarrollado prototipos adecuados que resultan acordes con el contexto colombiano, es decir, propicios para las carreteras, el clima y para que un campesino o un cultivador pueda aprender y producir algo que le genere mayor ingreso. Además, los ingenieros químicos, ingenieros mecánicos, químicos y biólogos estamos trabajando con aceites esenciales e ingredientes naturales, para poder producir productos nacionales.

La primera patente de la UIS es un equipo móvil, el cual tendrá el centro de acopio en Barbosa, donde ya hay varios destiladores. La ciencia es necesaria para optimizar procesos, tomar datos, realizar mediciones estadísticas, entre otros. Otro aspecto fundamental es la educación, gracias a ello, se desarrolla una química con esencia. Por ejemplo, actualmente hay menor número de abogados y administradores de empresa, pero hay mayor número de físicos, químicos y técnicos, los cuales promoverán el progreso en Colombia. Parte del fortalecimiento de la ciencia en el campo, se refleja en el laboratorio, donde hay campesinos y cultivadores tomando datos de productos y del aceite esencial que obtuvieron, además también con capacitaciones que hemos realizado en Chocó.      

Este proceso desarrollado en el campo, no puede ser de manera discreta como en la física cuántica, sino que es un mundo material grande y continuo. Siendo así, en los productos se necesita la biomasa, cantidad, calidad y continuidad de la producción. En este proceso, utilizamos lo que se denomina la economía circular, donde la energía, el material vegetal y los productos del campo recirculan, por ejemplo, el hidrolato y el aceite se utilizan para el control de plagas o el material vegetal es usado como abono, biocombustible y extracción de nuevos compuestos. Es impresionante como se puede utilizar cada molécula y energía en producir transformaciones que se reutilizan.

Los procesos del material post cosecha, la extracción de nuevos componentes y el aceite esencial son merecedoras de una patente. Es fundamental que los colombianos con sus ideas originales, brillantes e innovadoras protejan dichos planteamientos. Hemos generado una línea de productos llamado “Chicamocha Magic”, denominado así por las plantas que están presentes en el Cañón de Chicamocha.

La ciencia y el desarrollo necesitan cooperaciones y más personas involucradas en este proyecto, es por ello que se genera Colombia científica y ecosistema. Allí se generó un programa de bio-reto, donde se han desarrollado 15 productos de 50 plantas promisorias, en el cual participan varias universidades. Tenemos el reto de desarrollar y complementar nuevo conocimiento y capacidades, buscando las mejores aportaciones.     

Hemos logrado pasar de moléculas de biodiversidad a un producto final, el cual va a contribuir a las empresas e industrias colombianas. Esto ha sido un proceso largo, donde en la primera etapa hay una acomodación y obtención de conocimiento, además, se fortalece y prepara la masa crítica de las personas que realizan ciencia. En la segunda etapa se generan proyectos pilotos, transferencia de tecnología con base en el conocimiento previo, acreditación de laboratorios, resultados creíbles y verificables, creación de primeros prototipos y cooperación entre grupos. Por último, en la etapa actual, se crea la red de conocimiento, es decir, realizar investigación internacional, además se generan empresas y patentamientos.

El producto denominado “viruniet”, es desarrollado con base en conocimiento de plantas y extractos de aceites estudiando antimicrobianos y antivirales. Es un producto desinfectante, el cual se está distribuyendo en diferentes clínicas, en el personal de salud y en población que debe desinfectar el espacio donde trabaja.

En suma, estas son mis vivencias en un país lejano y diferente a mi país natal. Hay que luchar pensando, conectar el conocimiento en beneficio de la humanidad. Termino felicitando a la ACAC, de la cual formaba parte de la junta directiva y actualmente soy miembro. La Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia y la Academia colombiana de Ciencia Exactas, Físicas y Naturales, son dos organizaciones a las cuales pertenezco y que son necesarias en el desarrollo de este país.

 

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