Revista XXXI No. 2 de 2022

Consideraciones acerca de la Política de Ciencia y Tecnología - Eduardo Posada

Consideraciones acerca de la Política de Ciencia y Tecnología - Eduardo Posada

Eduardo Posada Flórez

Presidente Junta Directiva AvanCiencia

En lo que sigue haré una enumeración de las principales dificultades que enfrenta el sector de ciencia y tecnología en Colombia y de algunas de las acciones que se pueden emprender para solucionarlas. Creí oportuno hacerlo de esta manera, pensando que un recuento breve puede ser de utilidad para el gobierno entrante, ya que se trata de problemas de vieja data que no han tenido solución satisfactoria en gobiernos anteriores.

Un país como Colombia debe apoyar el desarrollo de la ciencia, no sólo por su aporte al conocimiento universal, sino porque la solución de problemas específicos, propios de las características climáticas, geológicas, biológicas que nos son propias, requiere una comprensión profunda de los fenómenos involucrados que no se puede lograr sino a partir de la investigación y, en particular, de la investigación básica.

La ciencia ha sido el motor de la mayor parte de los desarrollos tecnológicos actuales. La mecánica cuántica, por ejemplo, permitió la comprensión de los materiales semiconductores lo cual hizo posible el invento del transistor, del chip y, finalmente, el auge de las TICs y otras tecnologías modernas.

El conocimiento de nuestra biodiversidad, el tratamiento de las enfermedades parasitarias, la mitigación del impacto del cambio climático y el conocimiento de la geología nacional, requieren investigación básica, dado que, a causa de nuestras condiciones particulares, ese conocimiento no está disponible a nivel internacional.

 Del mismo modo, un desarrollo bien fundado del sector energético y, en particular de las energías alternativas, hoy tan importantes, requiere un gran aporte de la ciencia de materiales y de la nanotecnología.

El Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación ha enfrentado desde el comienzo una severa crisis estructural que requiere medidas de corto plazo. Entre las causas principales de esta situación, se pueden mencionar las siguientes:

  • La falta de una política nacional de ciencia y tecnología que incluya a todos los actores del Sistema, y establezca vínculos con los sistemas que han surgido desde otros sectores: Ambiental, Agropecuario, Salud, Defensa, etc.
  • La falta de apoyo del gobierno central al Ministerio, que no le ha permitido desempeñar plenamente el papel de ente rector del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología que le asignó la ley 1286 de 2009.
  • La inversión en Ciencia y tecnología se ha incrementado lentamente: en I&D pasó de 0,12% del PIB en 2000 a 0,24% en 2018 y en ACTI de 0,38% a 0, 61% en el mismo período.
  • Sin embargo, si se compara con otros países como los de la OCDE (2% del PIB en I&D en promedio), esas cifras siguen siendo muy bajas. Corea invierte 4,5% e Israel 5%, a lo cual se puede atribuir buena parte de su desarrollo económico y tecnológico.
  • Las debilidades del Sistema de regalías para CTeI que, aunque se trata de una buena idea para promover el desarrollo regional, tiene graves problemas de diseño. Los sistemas de presentación, ejecución y control de los proyectos están diseñados para el manejo de obras civiles (MGA, Gesproy, etc.) y no son adecuados para proyectos de I&D.
  • Uno de los grandes obstáculos que enfrenta la investigación en el país es el de la excesiva burocracia en las entidades públicas, pero también a menudo en las de carácter privado.
  • Una parte muy importante del presupuesto del Ministerio se destina a financiar becas de doctorado en el exterior, sin pensar que a los jóvenes doctores hay que darles trabajo y que, para ello, hay que fortalecer a las entidades del Sistema y mejorar la financiación para proyectos.
  • Las universidades tienen serias restricciones para vincular a profesores nuevos y la idea de que la industria puede absorber a los doctores es utópica porque son muy pocas las empresas que tienen centros de investigación que puedan aprovecharlos eficazmente.
  • La industria nacional actual es de muy bajo nivel tecnológico y, salvo contadas excepciones, es muy poco innovadora. Casi todas las empresas importan la tecnología que utilizan y no confían en los desarrollos nacionales.
  • Por lo anterior, la idea de que la mayor parte de la inversión venga del sector privado es irreal, dadas las características de nuestro sector productivo. Además, está ampliamente demostrado que aun en los países industrializados la inversión gubernamental es decisiva para los grandes avances tecnológicos que luego han sido aprovechados por la industria
  • La idea, muy popular en ciertos círculos gubernamentales, de que el país debe dedicarse a la investigación aplicada y dejar que los países industrializados desarrollen la básica es a todas luces errónea y es la mejor manera de perpetuar nuestra dependencia tecnológica.
  • Es fundamental que en el país existan grupos haciendo investigación de frontera. Como lo afirmaba Abdus Salam “para poder comprar tecnología sin cometer errores, hay que tener en el país que compra gente del mismo nivel que la que desarrolló la tecnología en el país que vende” La única forma de lograrlo es contar con investigadores activos, que estén al día en la tecnología que se compra.
  • Colombia tiene también excelentes oportunidades de exportar tecnología a países vecinos en campos como el café, el petróleo, la corrosión y el sector eléctrico. Es necesario igualmente establecer los mecanismos para hacerlo de manera ágil.

 

 

 

Recomendaciones

A continuación expongo algunos puntos que de una u otra forma se deberían poner en práctica dentro de este contexto.

  • Considerar el establecimiento de programas orientados por misión, sobre grandes temas estratégicos. El gobierno debe jugar el papel de emprendedor y financiador de ese tipo de proyectos.
  • Incrementar la inversión en I&D a por lo menos el 1% del PIB y la inversión en ACTI al 2% en el presente período presidencial y al 1,5% y 2,5% respectivamente para 2030. Con ese fin, aumentar la proporción del 10% de las regalías destinada a Ciencia y Tecnología.
  • Llevar a cabo una revisión crítica del sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, analizar la pertinencia de los sistemas de presentación y seguimiento de proyectos, de los criterios de evaluación de investigadores, grupos, instituciones, etc.
  • Establecer una política de apoyo a los institutos y centros de investigación autónomos que garantice por lo menos el 30% de su presupuesto con fondos gubernamentales (que puede incluir financiación regional como ocurre con los Institutos Fraunhofer en Alemania). Esas entidades se deben someter a una evaluación exhaustiva cada cinco años. Proponer una ley para garantizar la supervivencia de ese tipo de entidades.
  • Consolidar una política de apoyo a la creación de empresas con énfasis en los sectores de alto contenido tecnológico, estableciendo incubadoras y aceleradoras de empresas, al igual que fondos de capital de riesgo.
  • Desarrollar una campaña para la simplificación de los trámites administrativos relacionados con la ejecución de proyectos de ciencia y tecnología. Establecer acuerdos con la contraloría y la procuraduría para lograr que la legislación actual (contratación directa, exenciones tributarias etc.) se pueda aplicar sin trabas. Igualmente, simplificar los trámites aduaneros relacionados con la importación y exportación de equipos e insumos para C&T.
  • Para la presentación y seguimiento de los proyectos de regalías, utilizar la metodología de MinCiencias y no la que usa el DNP para la construcción de obras civiles.
  • Mantener y, ojalá, mejorar los incentivos tributarios para la modernización tecnológica de las empresas, al igual que para la creación de empresas de base tecnológica. Reactivar las líneas de cofinanciación que tuvo Colciencias. Mejorar la formación de técnicos e ingenieros, dando énfasis a la formación práctica y al desarrollo del espíritu emprendedor.
  • Buscar que en el Ministerio de CTeI se fortalezca la línea de financiación destinada a las ciencias básicas. Procurar que con los recursos de regalías destinados a ciencia y tecnología se puedan financiar proyectos de ese tipo.
  • Consolidar los programas nacionales de doctorado en ciencias naturales y sociales. Las becas para posgrados que otorgan entidades nacionales como Minciencias o Colfuturo deben orientarse prioritariamente a la realización de trabajos en el país y a la financiación de pasantías cortas en el exterior.
  • Promover la vinculación de doctores como docentes en las universidades públicas y privadas, buscando que el título de doctor sea un requisito para ello.
  • Reformar el sistema de estímulos a la producción académica que, con su diseño actual, afecta seriamente los presupuestos de las universidades públicas.

Espero que esta lista, que está muy lejos de ser exhaustiva, sea de alguna utilidad para el gobierno y que sirva de inspiración a nuestros lectores para que nos envíen sus sugerencias y comentarios sobre este tema de vital importancia para el país.

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