Feminización de Turbot

Feminización de Turbot

Autor de foto: Luc Viatour.

El Turbot o Rodaballo (Scophtalmus maximus) es una especie de pez bentónico que se encuentra de forma nativa en las aguas del atlántico norte, el báltico y en algunas partes del mediterráneo. Su pesca se realiza a través de métodos de arrastre, sin embargo también se ha desarrollado el cultivo en cautiverio en centros piscícola,  especialmente adecuados para esta especie.

El Turbot es un pez que en estado adulto puede llegar a pesar cerca de 20 kilos y medir aproximadamente un metro.  Una característica destacable de este animal es que a pesar de que posea una apariencia de pez plano, que se desplaza por el fondo marino con su parte ventral hacia abajo, realmente lo está haciendo de costado.

A mediados de los años 90 tuve la oportunidad de desarrollar mi práctica profesional en el centro de cultivo de Turbot de Tecnofish, ubicado en el balneario de Las Cruces, en la V región de Chile. Mi labor era participar como apoyo en la investigación de la efectividad y aplicabilidad de técnicas de cultivo previamente desarrolladas en Europa, a través de un proceso de transferencia de tecnología desarrollado por la Fundación Chile con la guía de Juan José Romero y Adolfo Alvial. El objetivo final de dicha experimentación era lograr inducir la producción de lotes de animales que en su mayoría tuviesen fenotipo hembra.

La evidencia científica indicaba que a los macho de la especie les tomaba más tiempo llegar al peso y talla final de un individuo adulto  (menor que el de la hembra), ya que en su desarrollo dedicaba más tiempo a la maduración sexual. Este hecho, si lo traducimos en términos comerciales, significa que, el macho es más caro de producir, pues pasa más tiempo en el centro de cultivo, requiere de mayor cantidad de alimento, más tiempo de funcionamiento de todos los sistemas de hidrocirculación, más tiempo del personal técnico dedicados al cultivo, etc.

La proporción de peces hembras y machos en los hatcherys es cercana a uno, lo cual significa que la mitad de los peces del cultivo tomarán más tiempo en crecer. Si bien, algunos de estos peces (machos) son destinados finalmente a la función de reproductores, el número de estos es insignificante frente al total del lote.

Como mencioné, el experimento en el que participé, tenía como objetivo inducir la fiminización de los peces, a través de un método de estimulación hormonal en etapas tempranas de desarrollo,  mediante la administración de pellets con pequeñas dosis de estrógenos. Los trabajos científicos utilizados como base para esta experimentación indicaban que si se realizaba este estímulo en tiempos específicos del desarrollo embriológico de algunas especies,  se podía lograr que algunos de los individuos genotópicamente machos, tuvieran un fenotipo hembra.

En la planta de producción de pellets de alimentos para los peces (ubicada en Santiago) se incorporó a un lote específico para el desarrollo del experimento una cantidad mínima (calculada) de una molécula de estrógeno. El proceso continuó con la administración de estos pellets a los peces del grupo experimental durante la fase de desarrollo embrionario. El resto del proceso de cultivo de estos animales se llevó a cabo igual a como lo hacen todos los demás peces del cultivo.

Durante varios meses se hizo seguimiento al lote de peces  con el objetivo de monitorear su normal desarrollo y observar si existían algunas alteraciones morfológicas evidentes, o un incremento en la mortalidad del lote que fuese estadísticamente significativa.

Un hecho curioso en el desarrollo del turbot es ver el proceso de metamorfosis que esta especie experimenta durante su crecimiento. En la etapa de alevines, este pez tiene un aspecto de pez plano y su nado es en la columna de agua y no en el fondo. Sus aletas y ojos se encuentran simétricamente ubicados a cada costado y su posición corporal es con el vientre hacia abajo y el dorso hacia arriba. A medida que el pez va creciendo, su nado se vuelve oblicuo y el ojo derecho comienza a migrar desde su posición original hasta ubicarse justo al lado del otro ojo.  Durante un tiempo se puede observar en los estanques de cultivo peces que nadan en posición vertical y otros que lo hacen de manera “torcida”.

La medición de la efectividad del tratamiento se pudo hacer una vez que los peces se encontraban en estado juvenil ya que en esta etapa del desarrollo se puede evidenciar la presencia de los órganos sexuales.  Los resultados obtenidos a partir de una muestra de más de 20 peces fue que el 100% de los individuos eran fenotípicamente hembras.

Experimentos posteriores hacían evidente que la absorción de la hormona introducida en el alimento en estados tempranos de desarrollo era total y que sólo existían rastros de hormonas que el pez produce naturalmente.

Esta experiencia hace pensar en la misión del trabajo de los científicos como insumo para el desarrollo de actividades productivas y su rol en la transferencia científica y tecnológica a escenarios locales.


Autor:

Francisco Andrés González Estay
francisco.gonzalez@acac.org.co

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