EL TRABAJO DEL HOMBRE Y LA LEY DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA

EL TRABAJO DEL HOMBRE Y LA LEY DE CONSERVACIÓN DE LA ENERGÍA

El flujo de la corriente elèctrica corresponde, al flujo de las radiaciones electrostáticas que oscilan en los niveles de energía subatómicos que rodean al núcleo; circulando continuamente a través de los átomos de una línea conductora con polo a tierra, que permite atraer las cargas electrostáticas hacia el núcleo terrestre en donde opera la fuerza nuclear magnética de la Tierra.

Por lo tanto, solamente la energía de los campos electrostáticos que ocupan los niveles de energía subatómicos, es la que circula a través de los campos electrostáticos de los átomos que configuran la línea conductora de electricidad.

Es decir, que la energía electrostática (electricidad) que oscila en los niveles de energía subatómicos, es la que circula a través de los conductores en forma de radiación continua no corpuscular; lo que significa, que dicha teoría corpuscular que considera electrones girando alrededor del núcleo atómico, es falsa, por cuanto la Nueva Teoría considera al núcleo atómico rodeado de un campo de ondas electromagnéticas, que transportan energía electrostática en forma de radiaciones, susceptibles de ser transferidas o compartidas, en los procesos de formación de moléculas, capaces de procesar dicha energía electrostática para mantener enlaces estables, que son los que le dan continuidad o permanencia a las estructuras macromoleculares que hacen parte de los organismos elementales y así cumplir con la Ley de conservación de la energía térmica interna, que es al mismo tiempo la Ley de conservación de la vida atómica y por consecuencia Ley de conservación para la vida molecular y macromolecular, que por acondicionamiento evolutivo, permite la sustentación de la vida celular; es decir, que la vida es una consecuencia directa de la Ley de conservación de la energía, ya que la propiedad innata de los átomos, de mantener su equilibrio térmico interno, es lo que confirma la Ley de conservación de  la energía, como un fenómeno natural, exclusivo de la Luz que oscila en los campos electrostáticos subatómicos, que configuran la materia universal.

En consecuencia, el trabajo del hombre, que es una actividad a través de la cual, se consumen calorías, que deben ser recuperadas para cumplir la exigente Ley Natural de conservación de la energía; debe ser remunerado con la justicia salarial corespondiente a dicho esfuerzo,que le permita al trabajador recuperar plenamente la energía consumida en su labor, para que se pueda cumplir en él la Ley de conservación de la energía. Ley Natural que le es negada, en el sistema capitalista imperante, que viola por completo, todas las Leyes de la Naturaleza, coludido como está, por las más infames doctrinas religiosas, que han convertido la explotación del hombre, en la forma más abyecta de sacrificio humano, ofrendado en el altar de la riqueza mal habida.


Autor:

Jose Roberto Gómez Gutierrez
espiritusolar@gmail.com

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