Revista XXVIII No. 1 de 2021

¿Puede el potencial de la biodiversidad llevar al éxito de las políticas de bioeconomía en Colombia? Can the potential of biodiversity carry out the success of bioeconomy policies in Colombia?

¿Puede el potencial de la biodiversidad llevar al éxito de las políticas de bioeconomía en Colombia?   Can the potential of biodiversity carry out the success of bioeconomy policies in Colombia?

Autor: Alberto Aparicio de Narváez, Ph. D.  

Exinvestigador posdoctoral, Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt 

Investigador postdoctoral, Programa en Ciencia, Tecnología y Sociedad, Universidad de Harvard 

Resumen 

Gran parte de los colombianos está familiarizado con la idea de que el país es rico en biodiversidad, y esta puede ser una fuente de desarrollo y prosperidad. Recientemente, estas ideas se han convertido en uno de los ejes de la bioeconomía, una nueva manera de pensar la actividad económica que implica el uso de biotecnología y biomasa en la producción de bienes, servicios o energía. En este artículo se explica una investigación que buscó entender cómo se concibe el valor de la biodiversidad en la bioeconomía y los obstáculos que tal caracterización pueden plantear para el avance de esta. 

Palabras clave: bioeconomía; política de biotecnología; valor de la biodiversidad; ciencia, tecnología y sociedad 

Abstract 

Most Colombians are familiar with the idea that the country is rich in biodiversity, and this can be a source of development and prosperity. Recently, these ideas have become one of the axes of the bioeconomy, a new way of thinking about economic activity that involves the use of biotechnology and biomass in the sustainable production of goods and services. This article explains an investigation that sought to understand how the value of biodiversity is conceived in the bioeconomy and the obstacles that such characterization may pose for its advancement. 

Keywords: bioeconomy; biotechnology policy; value of biodiversity; science, technology and society 

 

Introducción

En días pasados circuló el tráiler de la película de Disney Encanto, inspirada en Colombia, que muestra aspectos de la cultura y paisajes del país como el valle del Cocora, el café y la arepa, el acordeón, o las alpargatas. El tráiler también refleja un país de exuberante biodiversidad, con una vegetación que cubre todos los rincones y una fauna exótica que recuerda lo especial del territorio. Tales retratos, o enfoques hacia la biodiversidad en los medios son un fenómeno reciente, incluyendo otros ejemplos como los documentales de ‘Colombia Magia Salvaje,’i y las expediciones Colombia Bioii

Serie documental Colombia Bio en Señal Colombia

Figura 1: Material publicitario de los documentales de Colombia Bio, en 2018. Fuente: MinCiencias.iii

Tal integración de lo biológico con lo cultural, y el llamado a apreciar la biodiversidad como una fuente de riqueza, ha calado profundamente en la definición de políticas públicas sobre bioeconomía en Colombia. Con frecuencia se habla del gran tesoro que guardan los bosques y selvas del país, con un gran potencial de desarrollo sostenible, razón además por la cual deberían ser protegidos. Es claro que gran variedad de fármacos han sido obtenidos de plantas, como el ácido acetilsalicílico (componente activo de la aspirina), proveniente del árbol del sauce, o la artemisinina (fármaco contra la malaria), y cientos de ejemplos similares se podrían mencionar (Newman and Cragg, 2020). En el fondo de estos debates se esconde la pregunta sobre si Colombia puede beneficiarse de la biodiversidad que alberga, y ser la fuente del próximo fármaco que genere ventas millonarias y una esperada cura a enfermedades no atendidas. Inclusive, si un modelo de desarrollo económico alejado del extractivismo de recursos naturales es viable. Por supuesto, la naturaleza provee beneficios conceptualizados como servicios ecosistémicos y contribuciones a la naturaleza (Rincón-Ruiz et al., 2014). Pero se presenta una tensión no resuelta sobre cómo se entiende el valor de la biodiversidad en la bioeconomía, y en qué formas se plantea aprovecharlo. Estas preguntas fundamentales han motivado la investigación que este artículo resume, orientada por un enfoque de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), campo interdisciplinar que estudia la ciencia como un proceso social, moldeado por un contexto histórico y cultural (Felt et al., 2017).

¿Qué es la bioeconomía y cómo estudiarla?

La bioeconomía puede entenderse como un paradigma que plantea repensar la relación de la economía con los recursos renovables y no renovables, y recalcar que la actividad económica está basada en recursos finitos, para dar un rol mayor en la economía al aprovechamiento del material biológico (biomasa), energías renovables (incluyendo biocombustibles) y la circularidad –la reutilización de desechos y la minimización del uso de nuevas materias primas– (Hodson et al., 2019). En Colombia la bioeconomía fue definida formalmente en política en el documento Conpesiv 3934 de 2018, sobre "Política de Crecimiento Verde." Este documento define la bioeconomía como la ‘economía que gestiona eficiente y sosteniblemente la biodiversidad y la biomasa para generar nuevos productos, procesos y servicios de valor agregado, basados en el conocimiento y la innovación’. De esta definición se destaca la importancia dada a la biodiversidad, producto en parte de que Colombia sea un país ‘megadiverso’, con altos índices de biodiversidad en aves, réptiles, orquídeas, palmas, y mamíferos, entre otros, cifras que son frecuentemente señaladas en las discusiones de política pública.vi El paso del estudio y descripción de especies a obtener beneficios es precisamente lo que esta investigación abordó.

La bioeconomía hace parte de una evolución sobre ideas del ‘uso’ de la biodiversidad que se remontan al Convenio de Biodiversidad Biológica (CBD) de 1992,vii  que tiene como metas la conservación de la biodiversidad, su uso sostenible y la participación justa y equitativa de los beneficios resultantes de la utilización de los recursos genéticos. Este estudio está enfocado en acontecimientos más recientes (aunque la CBD continúa vigente), y los productos que de ellos se derivan (como reportes y conferencias), así como las personas involucradas en definir y ejecutar la bioeconomía. De estos espacios de encuentro vale la pena ahondar en la Misión Internacional de Sabios de 2019,viii  comisionada por el presidente Iván Duque, y supervisada por la vicepresidente Marta Lucía Ramírez. Esta Misión estuvo inspirada en la primera Misión de Sabios que se llevó a cabe entre 1993 y 1994, con personajes tan influyentes en la historia de Colombia como Gabriel García Márquez y Rodolfo Llinás. Esta primera misión buscó trazar una hoja de ruta para el país en términos de ciencia, tecnología, y educación. Veinticinco años más tarde, la Misión Internacional de Sabios contó con la participación de cuarenta y siete expertos internacionales, y se enfocó en ocho focos temáticos de ciencia y tecnología. Como es de suponer, uno de estos focos fue el de Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente, que inspiró (como parte de su implementación) la ‘Misión de Bioeconomía,’ iniciada en 2020 a cargo de MinCiencias (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, antes Colciencias).ix  Adicionalmente, se deben tomar en cuenta otros hitos como la Misión de Crecimiento Verde (no relacionada con la Misión de Sabios) que tuvo lugar entre 2015 y 2018, y las expediciones del programa Colombia Bio,x iniciado en 2016, que buscaron realizar un inventario de la biodiversidad del país a raíz del proceso de paz con el grupo armado Farc (Botero, 2020).

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Figura 2. Material gráfico compartido en la cuenta de Twitter del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (@MinCiencias) el 5 de diciembre, para el lanzamiento oficial de la hoja de ruta de Bioeconomía. Fuente: MinCiencias.

Una temática que ha cobrado fuerza en estas discusiones recientes es la de la bioeconomía como una estrategia de desarrollo territorial, desde las regiones y para las regiones, capaz de reducir las brechas presentes en términos de desarrollo y competitividad de diferentes departamentos de Colombia (ver Serje, 2005). La bioeconomía se ha empleado para posicionar una visión de país cultural y biológicamente diverso, cuya diversidad constituye una fortaleza. No obstante, se da actualmente en la bioeconomía una tensión entre diferentes caminos a seguir, unos más enfocados en desarrollar capacidades en biotecnología (y asociada con bioprospección), otros más orientados a promover la bioeconomía como el fortalecimiento o complementariedad de oportunidades y capacidades existentes en territorios con alta biodiversidad, pero históricamente rezagados en materia de industrialización. Por ejemplo, tales investigaciones abordan el turismo de naturaleza, la gastronomía local, y el fortalecimiento de cadenas de valor de cultivos y frutos exóticos que no son consumidos masivamente, como el fruto asaí (Euterpe oleracea).

El valor de la biodiversidad en la bioeconomía

Recordemos que el énfasis de mi investigación fue las aproximaciones al valor de la biodiversidad, y cómo estas moldean las políticas públicas sobre bioeconomía. La biodiversidad en estas discusiones es referida comúnmente en términos de identificación de nuevas especies, recolección de especímenes, y la extracción de su material genético –el conjunto de secuencias de ADN (o genes)– que sirven como instrucciones para fabricar enzimas de interés, o metabolitos y compuestos químicos con usos variados (ver Waterton et el., 2013). De esta manera, la biodiversidad puede leerse como un gran repositorio de genes y moléculas de interés, ubicados en los paisajes de Colombia, esperando ser detallados con herramientas moleculares (ver Helmreich, 2009).

Parte de la motivación de programas como Colombia Bio es conocer mejor el territorio colombiano. En mi investigación examino la idea de que la biodiversidad no se ha aprovechado porque no se conoce lo suficiente (en términos genéticos), lo cual es evidente en conversaciones con actores clave y en diferentes documentos de política pública. Es decir, se plantea que un paso fundamental a seguir es cubrir un vacío de conocimiento sobre biodiversidad, pero a lo largo de los años se mantiene este vacío y no se toman acciones concretas para abordarlo, hasta que se crearon programas como Colombia Bio. Esta idea de que la biodiversidad es valiosa, pero falta conocerla, ha servido para justificar el lento avance de la biotecnología y la bioeconomía, y da una idea de que una vez se conozca ampliamente la biodiversidad, la bioeconomía debería fluir y avanzar.

Es importante no solo estudiar la biodiversidad, sino realizar en paralelo diversas actividades y construcción de capacidades –que no se deben pausar hasta que se conozca más biodiversidad–. Tal atención a la estabilidad de ciertas narrativas en el tiempo permite cuestionar qué tanta reflexión se da sobre el éxito o fallas de políticas anteriores del manejo de lo biológico y lo ambiental. Se corre el riesgo de llamar con un nuevo nombre a los esfuerzos anteriores, sin corregir acciones que no estaban ofreciendo resultados.

Un segundo tema que identifico es énfasis que se da al uso de ‘ciencias ómicas’ y de la cuarta revolución industrial –que comprenden avances en genómica, proteómica, inteligencia artificial, entre otros– (ver Reardon, 2017). Estas comparten la identificación de patrones en conjuntos de datos de gran escala, que pueden ser bases de datos de genes (de ADN), o proteínas. También permiten la identificación o predicción de funciones de ciertas proteínas, al emplear herramientas de bioinformática. Estos análisis tienen como supuesto que haya un gran volumen de datos disponibles (para lo cual se requiere conocer la biodiversidad) y que en efecto sea posible entender la biología desde un computador, más que en el laboratorio (lo cual puede ser más costoso e impredecible).  Sugiero que las ciencias ómicas y la cuarta revolución industrial son reclutadas para dar respaldo a promesas y visiones de la bioeconomía, como la posibilidad de canalizar el valor de la biodiversidad en productos o servicios concretos.

Más que cuestionar la validez del uso de ciencias ómicas, desde una aproximación CTS se cuestiona el trabajo que narrativas (Como el potencial salvador de las ciencias ómicas) realizan para construir o moldear la bioeconomía hacia caminos específicos. Las ómicas son empleadas como un término que ofrece tanto peso como prestigio, y sobre el cual no se cuestiona si sí puede cumplir con su potencial. Desde la década de 2010 se habla de la importancia de las ómicas y bioinformática. Por ejemplo, la importancia de la bioinformática es tal que la idea del Centro de Bioinformática y Biología Computacional (BIOS) surgió en 2007, y se consolidó en 2011, con su fundación en Manizales (si ha cumplido o no con su misión es tema de otra investigación). Sin embargo, en reportes recientes y en la Misión de Bioeconomía, se incluye un área estratégica denominada ‘Colombia Biointeligente’, orientada a las soluciones que pueden brindar las ciencias ómicas. Cabe cuestionar qué tanto estos planes resultan como visiones ambiciosas, pues el uso de estas narrativas puede evitar la necesidad de brindar detalles sobre cómo aprovechar el valor de la biodiversidad. Más que ofrecer planes y acciones detallados, viables y rastreables, se escudan las visiones de la bioeconomía en el uso de tecnologías de punta cuyos beneficios se ofrecen como incalculables, y se asume que al ser de última tecnología deben ofrecer resultados e impacto.

Conclusión

El cuestionamiento sobre cómo se entiende la vida en la bioeconomía y cómo diferentes actores comprenden el valor de la biodiversidad, tiene repercusiones importantes sobre el diseño de políticas públicas de bioeconomía. Si se aproxima el valor de la biodiversidad como algo intrínseco a los seres vivos, se justifica la idea de que para aprovechar ese valor hay que conocer y estudiar la biodiversidad. Hay cierto riesgo en quedarnos en la fase de estudiar la biodiversidad, y pensar que, para rescatar ese valor de los seres vivos, hay que estudiar más biodiversidad. De manera similar, se puede decir que la bioeconomía no avanza porque no se cuenta con las herramientas apropiadas (por ejemplo, ‘ómicas’), o no se han empleado de manera apropiada, y cuando sí se empleen en su totalidad, sí se recuperarán los frutos de la biodiversidad. En últimas, tales aproximaciones estancan el desarrollo de la bioeconomía, al ceñirse a lo que está presente o por descubrir en la bioeconomía. Una científica se refería a esta problemática como no pensar en el ‘camino después de,’ o no recibir apoyo para esfuerzos que fueran más allá de los estudios genéticos. 

Tal aproximación resta atención y esfuerzos a otras prácticas de creación de valor en la bioeconomía, que no tienen relación con la biodiversidad o la biomasa, sino que está relacionada con las formas en las que operan los mercados globales y el capitalismo. Invito entonces a pensar en alternativas a la innovación en la bioeconomía vista como el desarrollo de nuevos productos o servicios y el fortalecimiento de cadenas de valor, a pensar además sobre nuevos modelos de negocio, licenciamientos, o protección de propiedad intelectual; además de alternativas de financiación que permitan apalancar inversión privada para desarrollos en bioeconomía (Birch & Muniesa, 2020). Esta investigación recalca que depositar demasiada confianza en la biodiversidad puede limitar la persecución de alternativas sobre cómo desarrollar una bioeconomía que no se base principalmente en el desarrollo de productos, y permita constituir caminos al desarrollo diferentes al extractivismo y la explotación de materias primas.

Bibliografía

Birch, K., & Muniesa, F. (2020). Assetization: Turning Things into Assets in Technoscientific Capitalism. In K. Birch & F. Muniesa (Eds.), Assetization: Turning Things into Assets in Technoscientific Capitalism. The MIT Press.

Angel Botero, C. (2020). La paz produce ciencia. Expediciones biológicas en reemplazo de la guerra. Biodiversidad en la Práctica. 5(1): e758. Disponible en: http://revistas.humboldt.org.co/index.php/BEP/article/view/758

Felt, U., Fouché, R., Miller, C. A., & Smith-Doerr, L. (Eds.). (2017). The Handbook of Science and Technology Studies, Fourth Edition. MIT Press. Cambridge, MA.

Helmreich, S. (2009). Alien Ocean: Anthropological Voyages in Microbial Seas. University of California Press. Berkeley, CA.

Hodson de Jaramillo, E., Henry, G., & Trigo, E. (Eds.). (2019). La bioeconomía Nuevo marco para el crecimiento sostenible en América Latina. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, D. C.

Newman DJ and Cragg GM (2020) Natural Products as Sources of New Drugs over the Nearly Four Decades from 01/1981 to 09/2019. Journal of Natural Products 83(3): 770–803. DOI: 10.1021/acs.jnatprod.9b01285

Reardon, J. (2017). The Postgenomic Condition: Ethics, Justice, and Knowledge after the Genome. University of Chicago Press. Chicago

Rincón-Ruíz, A., Echeverry-Duque, M., Piñeros, A. M., Tapia, C. H., David, A., Arias-Arévalo, P. y Zuluaga, P. A. 2014. Valoración integral de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos: Aspectos conceptuales y metodológicos. Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt (IAvH). Bogotá, D. C.

Serje, M. R. (2005). El revés de la nación: territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie. Ediciones Uniandes. Bogotá.

Waterton, C., Ellis, R., & Wynne, B. (2013). Barcoding Nature: Shifting Cultures of Taxonomy in an Age of Biodiversity Loss. Routledge. Londres.

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i Ver http://www.magiasalvaje.org

ii Ver https://www.rtvcplay.co/series-documentales/colombia-bio

iii Ver https://minciencias.gov.co/sala_de_prensa/colombia-bio-en-senal-colombia

iv Los documentos CONPES (del Consejo Nacional de Política Económica y Social), que combinan aspectos técnicos y de política pública, son elaborados por el Departamento Nacional de Planeación, y aunque no constituyen leyes o programas como tal, trazan una hoja de ruta y compromisos a los que debería apostarle el país a futuro.

v Ver https://www.dnp.gov.co/Crecimiento-Verde/Paginas/Politica-crecimiento-verde.aspx

vi Ver https://sibcolombia.net

vii Ver https://www.cbd.int

viii Ver https://minciencias.gov.co/mision_sabios

ix Ver https://minciencias.gov.co/sites/default/files/upload/paginas/bioeconomia_para_un_crecimiento_sostenible-qm_print.pdf

x Ver https://minciencias.gov.co/portafolio/colombia-bio

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