Levantamiento arqueastronómico del conjunto de monolitos de las tres viejas en Sesquilé

Levantamiento arqueastronómico del conjunto de monolitos de las tres viejas en Sesquilé

Autor: Juan David Morales

Resumen

La cultura muisca tuvo importantes logros en el campo de la astronomía; restos arqueológicos dispersos por su antiguo territorio son evidencia de ello. Este estudio se enfoca en el conjunto de monolitos que se encuentran en las faldas del cerro de las Tres Viejas en Sesquilé, Cundinamarca. Partiendo de un levantamiento topográfico de precisión, se hace un estudio arqueoastronómico de las posibles orientaciones a fenómenos astronómicos que pudieron haber observado en este antiguo lugar ritual los xeques, sacerdotes astrónomos muiscas.


El conjunto de Monolitos

En la falda occidental del Cerro de Las Tres Viejas en Sesquilé, Cundinamarca, se encuentran una serie de monolitos dispersos, algunos de gran tamaño, que corresponden a cantos cuadrangulares depositados por desprendimiento en la ladera y que pertenecen a la formación Guaduas de arcillolitas intercaladas con limolitas y areniscas. Los monolitos son principalmente arcillolitas blancas-grisaseas y areniscas grises y rojas (Ver recuadro).

Su situación actual probablemente sea el resultado del desplazamiento natural de las piedras sobre la pendiente (los cantos sobre la sinclinal) en la cual hay depósitos de tierras negras, arenas y arcillas, aunque algunos monolitos de pequeño tamaño y no más de una o dos toneladas de peso parecen haber llegado a su posición actual con intervención antropogénica.

La formación Guaduas está conformada principalmente por rocas sedimentarias entre las cuales se encuentran la arcillolita, que es una roca compacta, sin fisilidad, y formada por partículas del tamaño de la arcilla; la limolita, roca compuesta principalmente por limo, posee una superficie algo áspera al tacto; y la arenisca, principalmente del tipo cuarzo-arenisca ferruginosa, con granos gruesos, finos o medianos, bien redondeados, de textura detrítica o plástica.

Por tradición oral se tiene conocimiento que el conjunto de rocas ha sido concebido por la comunidad muisca de Sesquilé como un lugar sagrado en donde se escenifican rituales de pagamento y conexión con las fuerzas de la naturaleza y los antepasados.

Otros sitios en el territorio muisca, como el conjunto monolítico de Saquenzipá en Villa de Leiva, Boyacá, el afloramiento megalítico de Los Cojines del Zaque y el conjunto monolítico asociado al cercado grande de los santuarios en Tunja, Boyacá, sugieren que este grupo de rocas de Las Tres Viejas puede haber sido un lugar de observación astronómica.

Por tradición oral transmitida por el sabedor muisca Carlos Mamanche, se tiene conocimiento de que los antiguos pobladores realizaban observaciones astronómicas en el sitio asociadas a los rituales allí escenificados.

En el sitio como observatorio astronómico

En un primer levantamiento topográfico realizado por el arquitecto Roberto Santos y el topógrafo Saulo Ruiz, se encontró que los monolitos del sector más adyacente al cerro de Las Tres Viejas presentaban un posible alineamiento hacia los solsticios; posteriormente, en varias jornadas de trabajo de campo durante 2013 y comienzos de 2014 junto con Saulo Ruiz, se completó el levantamiento topográfico de precisión de gran parte de los monolitos de esta zona: hacia el sur de la ladera hay otro conjunto de piedras que no ha sido incluido en esta investigación.

Ya con estos datos y con observaciones de las posiciones del sol a lo largo de distintos días, se concluye que existen evidencias claras que sugieren que el conjunto monolítico fue utilizado como un lugar para realizar observaciones astronómicas.

La situación general del conjunto de monolitos con referencia a las montañas que se encuentran justo enfrente, hacia el oriente, permite inferir que las piedras hayan sido usadas para establecer puntos de observación utilizando como referente avanzado las características de la topografía de Las Tres Viejas.

Para analizar este aspecto se procedió a determinar, por medio de simulaciones astronómicas computarizadas, el azimut (ver recuadro) de eventos astronómicos como solsticios, equinoccio y detenciones máximas de la luna teniendo en cuenta la variación sobre estos valores que implica la altura del horizonte local, que en este caso está determinada por la altura de las montañas y del punto de observación.

Tenemos entonces unas direcciones hacia el oriente que tienen un amplio rango visual sobre la topografía de la montaña, ya que depende del punto desde el cual se esté observando. Es decir, si mientras se observa el punto de salida del sol o la luna sobre las montañas uno se desplaza de un monolito hacia otro que está a un par de metros hacia el sur o norte, el lugar de la montaña sobre el que se observa el cuerpo celeste se desplaza igualmente. Tenemos entonces un rango de apertura visual sobre la montaña en la cual suceden estos fenómenos. En el plano anexo (Figura 1) podemos ver representados estos rangos determinados por el espacio entre dos líneas del mismo color, correspondientes (cada par) bien sea a solsticios, detenciones máximas o equinoccio.

Como se puede observar, las principales orientaciones generales se dirigen hacia lugares prominentes del relieve del cerro de Las Tres Viejas y de Covadonga.

Orientaciones astronómicas de los monolitos

La enorme cantidad de monolitos dispersos por el área implica que estadísticamente existen miles de alineamientos posibles, por lo cual, para sugerir trazados entre estos, se ha utilizado la metodología de seguir las superficies planas o las esquinas o líneas centrales como guías de observación. Esto basado en la hipótesis planteada en investigaciones precedentes (3,4,5,6,7) respecto a la forma en la cual podrían haber sido utilizados los monolitos para establecer líneas visuales hacia eventos astronómicamente significativos sobre el horizonte, empleada anteriormente para interpretar conjuntos monolíticos semejantes que se encuentran dentro del perímetro urbano de la ciudad de Bogotá.

Metodología semejante ha sido utilizada por varios arqueoastrónomos y es un desarrollo de lo establecido por Thom: ‘‘Los constructores de megalitos emplearon hileras de piedras enhiestas y grandes menhires aislados para indicar los puntos significativos por donde salían y se ponían el sol, la luna y ciertas estrellas. La muesca de una sierra localizada a distancia del puesto de observación haría, alternativamente, de punto de mira o previsión (foresight)... piedras aplanadas apuntan frecuentemente a una muesca... los centros de algunos cromlechs (standing stone circles) se empleaban de puestos de observación (backsights) de lejanos puntos de mira”. (1)

En la exploración sistemática del lugar se encontró que muchas superficies planas indicaban líneas visuales sobre el terreno hacia otros monolitos; igualmente existen líneas determinadas por la forma general de la roca o por sus esquinas. Tras el levantamiento topográfico y el análisis de la posición de los monolitos, se observa que algunas de las líneas más relevantes están orientadas hacia eventos astronómicos de gran importancia como los solsticios, el equinoccio y las detenciones mayores de la luna.

En el plano anexo (Figura 2) se pueden observar las orientaciones del sector principal del observatorio.

El calendario de horizonte de las Tres viejas

En prácticamente todas las culturas antiguas las fechas más destacadas del curso anual del sol se fijaban utilizando puntos de referencia sobre el horizonte. Dentro de este método para crear calendarios usando características del paisaje, las montañas jugaban un papel primordial. Esta relación entre el tiempo y el espacio geográfico, determinada astronómicamente, dio como resultado lo que se denomina “calendarios de horizonte”, que han sido estudiados en otros lugares del territorio muisca como Saquenzipá y Tunja. (3,4,6)

Si tomamos como punto de observación el sector central del conjunto principal de monolitos, tenemos una serie de eventos astronómicos de gran importancia coincidiendo con prominencias topográficas sobre la montaña. Así, por ejemplo, el solsticio de verano (el punto más extremo al norte que alcanza el sol en su movimiento sobre el horizonte) sucede sobre la parte más alta del cerro Covadonga, hacia el noreste. (Figura 3)

El equinoccio (que es el punto intermedio del recorrido del sol sobre el horizonte) sucede sobre el punto más alto del cerro que se encuentra entre Covadonga y Las Tres Viejas. Es un momento calendárico de gran importancia que divide el año en dos y marca el inicio de las temporadas tórridas en el altiplano cundiboyacense; por ende, cabe esperar que este momento y las lluvias asociadas fuera de gran importancia para la cultura muisca. (Figura 4)

Por otra parte, el solsticio de invierno sucede en el primer cerro de Las Tres Viejas, llamado Chía. Al parecer, fue de gran importancia para los muiscas ya que alineaciones hacia éste se encuentran en sitios como el templo del sol en Sogamoso, Boyacá, y en la alineación que existe entre la catedral de Bogotá (posible ubicación del templo del Zipa) y el cerro de Guadalupe. (Figuras 5 y 6)

También la luna fue de gran importancia para los muiscas y es muy posible que los puntos extremos que alcanza al sur y el norte del horizonte en su movimiento hayan sido observados por los sacerdotes astrónomos o Xeques (Chiquis). Ya se han documentado alineaciones a las detenciones máximas de la luna en otras partes del territorio. (3,6,7)

Es notable el hecho de que, visto desde el sector central de la parte alta del observatorio (sitio que, según Carlos Mamanche, era el de mayor importancia ritual), la detención máxima de la luna sucede justo en la depresión topográfica en el costado norte del cerro Chía. Cabe anotar que Chía era la diosa lunar de los muiscas. En la imagen anexa (Figura 7), vemos la simulación de la última detención máxima lunar al sureste sucedida el 22 de junio de 2005 que, prácticamente, coincidió con el solsticio de verano.

Otros fenómenos astronómicos de importancia pueden haber sido la salida de constelaciones o estrellas vistas desde el observatorio. Particular importancia tienen la constelación de Orión, uno de los asterismos más notables del cielo, que fue de gran importancia para varias culturas prehispánicas y que, según Reichel, pudo haber sido de importancia para los muiscas. (2) (Figura 8)

Es sugerente observar que la constelación del Escorpión, que en varias culturas prehispánicas ha sido asociada a una deidad malevolente o a algún animal venenoso, vista desde el observatorio sale sobre el cerro de Huitaca. Esta diosa muisca, también conocida como Xubchasgagua, era una deidad malevolente asociada a la luna y personificación oscura de la diosa madre, Bachué. En la imagen anexa (Figura 9) se muestra la constelación del Escorpión saliendo sobre Huitaca al tiempo con la luna en su posición extrema al sureste, y junto al planeta Júpiter.

Se observa entonces que los momentos más importantes del calendario solar y las salidas extremas de la luna en su ciclo de 18,6 años ocuparon lugares relevantes de la topografía que circunda el observatorio; además, estas posiciones sobre el horizonte de algunos cuerpos celestes, como es el caso de la luna y de la constelación del Escorpión, se encuentran asociadas a los nombres originales que dieron los muiscas a estas montañas, brindando así evidencia adicional sobre la relevancia que tuvieron los fenómenos astronómicos en este lugar.

Alineaciones geográficas del observatorio

Además de las alineaciones astronómicas más inmediatas sobre la topografía cercana, desde el observatorio se pueden determinar líneas visuales asociadas a eventos astronómicos que llevan a lugares importantes del paisaje circundante. La más relevante sin duda es el eje meridiano sur-norte que, hacia el sur, lleva con precisión hacia la laguna sagrada de Guatavita, Cundinamarca, posiblemente el sitio más importante de la geografía sagrada muisca que rodea al observatorio.

Es también importante anotar que, visto desde la iglesia de Sesquilé, el solsticio de invierno sucede en el mismo lugar que visto desde el sector central de la parte principal del observatorio, es decir, sobre el cerro de Chía, por lo cual el alineamiento desde la plaza central del pueblo pasa por el observatorio para terminar en el primer cerro de Las Tres Viejas. Igualmente, es relevante anotar que la puesta del sol en el cuarto solar al noroeste, vista desde el observatorio, coincide con una línea que pasa por el boquerón llevando a la mina de sal de Nemocón y la iglesia del pueblo. La puesta al suroeste coincide con la terminación de la cadena montañosa (en el mapa, anexo las líneas naranja. Figura 10). Tanto el  equinoccio como la puesta de la detención máxima lunar al noroeste llevan hacia los lugares de mayor altura en la topografía de esa zona al occidente del observatorio.

Por último, es necesario recordar que la cadena montañosa en la que se encuentra el conjunto monolítico estudiado tiene una alineación general coincidente con precisión con un eje de 45° que va entre los puntos intercardinales suroeste–noreste, alineación que coincide con la orientación general del territorio muisca y que, como ya se anotó anteriormente, (3,4,5,6,7) es el eje primordial que ordena el territorio y la geografía sagrada muisca al coincidir con el eje que marca el recorrido del dios civilizador o demiurgo solar, Bochica, determinado entre el lugar en el que primero aparece, Pasca (al suroeste), y en donde asciende al cielo abandonando el territorio, Iza (al noreste).

Se puede concluir que existe evidencia importante para sugerir que el conjunto monolítico de Las Tres Viejas fue no solo un lugar sagrado y escenario ritual de importancia, también se realizaron allí observaciones astronómicas determinando un calendario de horizonte y una serie de alineamientos que son testimonio del imperecedero conocimiento astronómico de nuestros antepasados muiscas.

REFERENCIAS

(1). Thom A En Krupp Edwin.C.(ed).1989 En busca de las antiguas astronomías. Jane Jordan Browne. Londres.

(2). Reichel Dolmatoff G. Astronomical models of social behavior among some indians of Colombia. In Aveni A, Urton G. Eds. Ethnoastronomy and Archeoastronomy in the American tropics. Annals of the New York Academy of sciences. New York. 1982.

(3). 2003. Morales J. Arqueoastronomía en el territorio muisca. Monografía de grado. Universidad de los Andes. 2003. Bogotá, Colombia.

(4). 2005. Morales J. Arqueoastronomía en el territorio muisca. El Astrolabio. Revista de Investigación y Ciencia. 2005. Bogotá.

(5). Morales J, Izquierdo A. El instrumental astronómico prehispánico en la cultura muisca. En Trabajos de Arqueoastronomia: ejemplos de Africa, America, Europa y Oceania /Ed Lull J, Astrosafor, Valencia. 2006. pPags. 161-184

(6). Morales J. Archaeoastronomy in the Muisca Territory. in J. A. Rubino-Martin, J. A. Belmonte, F. Prada and A. Alberdi, eds. Cosmology Across Cultures. Astronomical Society of the Pacific Conference Series, 2009. Vol. 409.

 

(7). Morales Pazos JD. Alineaciones astronómicas en el territorio muisca. En Retornando por el Camino de los Antiguos. Instituto Distrital de Turismo, Alcaldía Mayor de Bogotá. Bogotá. 2013.

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