Astronomía para el desarrollo

Astronomía para el desarrollo

Autor: Germán Chaparro Molano

Resumen

La astronomía es una de las ciencias más conocidas por el público gracias a su enorme impacto visual; sin embargo, a pesar de su huella significativa en el desarrollo de la humanidad, en los últimos años la Unión Astronómica Internacional ha fomentado el re-pensar las prácticas de investigación, educación y divulgación de manera que tengan la mayor acogida posible en la sociedad, siendo la Oficina de Astronomía para el Desarrollo una de las iniciativas más importantes para alcanzar este objetivo. En el presente artículo explico las motivaciones detrás de esta tendencia mundial y hablo del rol de la creciente comunidad astronómica colombiana y su meta de convertir a la astronomía en un motor para el desarrollo.


Puede sonar extraño y hasta complaciente pensar que la astronomía, que para muchos es el estudio de lo lejano, pueda ir de la mano con el desarrollo. Esta palabra nos hace pensar en cosas que a veces parecen estar fuera del alcance de la economía de nuestro país: cobertura universal en servicios públicos, infraestructura, educación para todos, en fin. ¿Cómo puede la astronomía echarse a cuestas algo tan ambicioso como lo es "el desarrollo”?

El instrumento que la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) diseñó para impactar el desarrollo a través de la ciencia es la Oficina de Astronomía para el Desarrollo (OAD), ubicada en Sudáfrica y apoyada por oficinas regionales alrededor del mundo, una de las cuales funciona en los países de la Región Andina (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela). La OAD nació por iniciativa de George Miley, un profesor de la Universidad de Leiden, quien durante su vicepresidencia de la IAU formuló un plan 2010-2020 para estimular el impacto de la astronomía en el desarrollo global a través de dimensiones como la tecnología, la educación, la economía, el arte, la cultura, etc. Este año, el director de la OAD, el Dr. Kevin Govender, recibió junto con la IAU la medalla de Edimburgo por su enorme impacto en la ciencia y la sociedad. (1) (Foto 1)

El plan estratégico para el funcionamiento de la OAD se basa en tres ejes que se deben apoyar mutuamente: investigación y educación en universidades, educación en escuelas/colegios y comunicación de la astronomía con el público. El trabajo en cada uno de ellos, conocidos como task forces (fuerzas de trabajo), es justificado a través de una profunda reflexión al interior de la comunidad astronómica profesional. A continuación se plasma parte de esta reflexión para que entusiastas de la ciencia conozcan el rol que la astronomía está tomando en la Región Andina y en el mundo, invitando de paso a colegas científicos en nuestro país a replicarla en sus respectivos campos.

La ciencia en la sociedad 

A medida que los presupuestos para el desarrollo de la ciencia en todo el mundo han tendido a la baja gracias a las múltiples recesiones que los países han sufrido en los últimos 30 a 40 años, científicos de todo el mundo han empezado a tratar de medir cada vez mejor el impacto de la ciencia sobre el mundo. Desde luego, la mayoría de científicos, especialmente aquellos que se encuentran alejados de las llamadas “ciencias aplicadas”, andan por la vida diciendo que la labor científica se hace por “amor al arte”; gracias a eso y a que los salarios de los investigadores son de magnitud más baja que los de cualquier CEO, se han convencido a ellos mismos de que “no lo hacen por el dinero”. Pero, ¿es esa razón suficiente para pedir a contribuyentes y gobiernos que financien colosales telescopios o tremebundos colisionadores de partículas? ¿Deben las sociedades financiar la ciencia (y a los científicos) simplemente por razones estéticas? Si al país no le sobra la plata, ¿para qué invertirla en ciencia?

Comunicación de la ciencia

Como científicos, el primer paso para responder esta pregunta con seguridad es sacar la cabeza de la tierra y darnos cuenta del impacto directo e indirecto de la ciencia en la sociedad. Afortunadamente, ver la influencia indirecta no requiere mucho trabajo adicional, los ejemplos abundan especialmente en astronomía: las cámaras digitales modernas, los GPS, los detectores de rayos X en los aeropuertos, el Wi-Fi, software para imágenes médicas, protocolos para trabajo en cuartos limpios (2) e instrumentos para encontrar personas sepultadas por derrumbes (3) han surgido a partir de requerimientos hechos por científicos para lograr nuevos descubrimientos.

Esta no es una historia nueva. Luego de que Galileo usara el telescopio para observar los cielos en el siglo XVII, el gremio de fabricantes de lentes en Europa sintió la compulsión de desarrollar piezas con cada vez mejor resolución y menor aberración, mejorando las vidas de millones de personas con dificultades visuales. La ciencia claramente ha sido uno de los grandes motores de la innovación en el mundo; sin este empuje mutuo entre ciencia e ingeniería, el desarrollo tecnológico de la humanidad sería mucho más lento.

Sin embargo, se observa que muchas personas (sean o no entusiastas de la astronomía) no conocen su rol en el desarrollo de las aplicaciones mencionadas. Esto evidencia que, como científicos, estamos fallando en comunicar el impacto de la ciencia al público. Si se quiere que la sociedad vea el rol de la ciencia en el desarrollo tecnológico, es necesario que los científicos también seamos comunicadores de la ciencia.

La transversalidad de la investigación científica 

El segundo paso para responder la pregunta “¿y la ciencia para qué?” requiere más trabajo que el paso anterior: es necesario ampliar el impacto directo de la labor científica. Para esto se tiene que cambiar la narrativa del científico solitario y antisocial que busca respuestas a preguntas arcanas encerrado en su torre de marfil. En realidad, la ciencia es una labor absolutamente social que, además, es transversal a una gran cantidad de áreas del conocimiento.

La mayoría de grandes proyectos científicos en la actualidad funcionan siguiendo esta filosofía. Iniciativas como el gran colisionador de hadrones, el arreglo milimétrico/submilimétrico de Atacama, el telescopio extremadamente grande del Observatorio Europeo Austral, etc. requieren tanto desarrollo tecnológico y tanta labor práctica que sólo una minoría entre los que trabajan en ellos tienen labores estrictamente académicas. De eso me di cuenta durante mi doctorado en la Universidad de Groningen. En ese entonces se estaba llevando a cabo la primera fase del proyecto LOFAR, un arreglo de radioantenas de bajo costo que cubre gran parte de la superficie de los Países Bajos, diseñadas para medir ecos de la llamada “Época de Reionización” del universo, cuando comenzaron a brillar las primeras estrellas unos 400 millones de años después del Big Bang. Por cada astrónomo profesional trabajando en el proyecto había 10 estudiantes de doctorado, de los cuales casi todos tenían formación en Ciencias de la Computación, Ingeniería de Telecomunicaciones e Ingeniería Electrónica; adicionalmente, el grueso de personas que trabajan allí en áreas menos académicas son en su mayoría ingenieros y científicos de datos.

En LOFAR, cada estación de antenas fue construida con una pequeña estación meteorológica. Sin usar mucho más ancho de banda, los datos de astronomía son transmitidos junto con los meteorológicos a un enorme centro de cómputo que queda al otro lado del lago artificial del Kapteyn Astronomical Institute en  roningen. De esta manera se creó una red de estaciones meteorológicas junto al arreglo radio-astronómico que, sin un costo adicional excesivo, permite la medición en tiempo real de variables meteorológicas, cuestión de suma importancia para un país con una agro-industria importante como los Países Bajos. (4) (Foto 2)

La lección es que se deben enfocar los proyectos científicos de manera que requieran la mayor diversidad de disciplinas posibles. Al tener participación de varias áreas del conocimiento, el impacto directo generado por grandes iniciativas de investigación se hará evidente en creación de empleos, desarrollo tecnológico y educación superior.

Ciencia y educación

Hay un tercer paso importante que se debe dar para responder con contundencia: “Sí, nuestra sociedad necesita ciencia”. Se da al reconocer que nuestra labor investigativa debe estar acompañada de un sentido de responsabilidad social. ¿Cómo devolver a la sociedad el apoyo que le pido para poder investigar? Es en escenarios como colegios y escuelas donde se puede lograr, en palabras de mi colega Jaime Forero, una transformación de la realidad. Como científicos, es importante que nos involucremos en proyectos que tengan un impacto en la manera como nuestros niños se están educando a través del alfabetismo científico, especialmente aprovechando el atractivo natural que ciencias como la astronomía tienen ante el público.

Astronomía para el desarrollo en la Región Andina

Uno de los pilares de la OAD es la creación de capacidades en distintas regiones del mundo. Por esta razón, el año pasado se creó la Oficina Regional Andina de la OAD, encabezada por el profesor Jaime Forero (Uniandes, Colombia) y apoyado por los coordinadores de las distintas fuerzas de trabajo: Germán Chaparro (Universidad ECCI, Colombia) en Investigación y Educación en universidades; Ángela Pérez (Parque Explora, Colombia), en Educación en escuelas; y Farid Char (U. de Antofagasta, Chile), en Divulgación de astronomía para el público. La participación de Chile es como país acompañante, teniendo en cuenta que cuentan con la estructura astronómica más avanzada del mundo.

Hasta el momento se han desarrollado dos líneas de investigación en la Oficina Regional Andina de la OAD que abarcan colaboraciones internacionales. La línea de Astropartículas es coordinada en nuestro país por el profesor Luis Núñez y participan la Universidad Industrial de Santander (UIS), la Universidad de Nariño y la Escuela Politécnica Nacional (Ecuador);se maneja dentro del proyecto internacional Pierre Auger Observatory. La otra línea de investigación es en Radioastronomía, coordinada por el profesor Oscar Restrepo. Participan la Universidad ECCI, la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad de Chile y el Instituto Geofísico del Perú. En cuanto a educación profesional en astronomía en nuestro país, el profesor Jorge Zuluaga, de la Universidad de Antioquia, ha sido el gestor del único programa de pregrado y la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, ofrece el único programa de maestría. La Universidad de los Andes y la Universidad Industrial de Santander también ofrecen postgrados en Física con énfasis en Astronomía. La Oficina Andina organiza cada dos años un encuentro llamado “Workshop de Astronomía en los Andes”, en el que participantes de los tres ejes comparten sus experiencias y definen planes de trabajo conjunto para los siguientes dos años. El próximo será en el 2017, en el Perú.

Cada año (de julio a septiembre), la OAD hace una convocatoria abierta (5) en la que se financian proyectos relacionados con investigación, educación y divulgación de la astronomía que muestren un impacto en alguna de las 17 metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. (6) (Foto 3)

Los grandes avances de la humanidad ocurren cuando nos aventurarnos hacia lo desconocido, cuando se quiere hacer lo que nadie más ha hecho, no cuando repetimos lo viejo y nos estancamos. La idea de Astronomía para el desarrollo es lograr un impacto global dentro de nuestra labor científica para que nuestra sociedad sea cada vez más científica, más crítica, y más educada. La idea no es que todos los niños sean científicos cuando crezcan sino que, al experimentar la ciencia, desarrollen habilidades en pensamiento crítico, abstracción, lógica. Cuando crezcan, serán ciudadanos conscientes, informados, que verán en sí mismos la capacidad de transformar su realidad.

REFERENCIAS

(1). Prestigious Edinburgh Medal awarded for Astronomy for Development, Comunicado de

Prensa en http://www.universiteitleiden.nl/en/news/2016/03/prestigiousedinburgh-

medal-awarded-for-astronomy-for-development

(2). Rosenberg, M. et al. Astronomy in Everyday Life, CAPjournal, Enero 2014, 14:30-35

http://www.capjournal.org/issues/14/14_30.pdf

(3). Landau, E. FINDER Search and Rescue Technology Helped Save Lives in Nepal, NASA's Jet

Propulsion Laboratory. Disponible en https://www.nasa.gov/jpl/finder-search-and-rescuetechnology-

helped-save-lives-in-nepal

(4). Fighting Phytophtora using micro-climate, LOFAR. Comunicado de prensa. Disponible en

http://www.lofar.org/agriculture/fighting-phytophtora-using-micro-climate/fighting-phyto

phtora-using-micro-climate

(5). Office of Astronomy for Development. Disponible en http://www.astro4dev.org/abou

tiauoad/cfp/

(6). United Nations Sustainable Development Goals. Disponible en http://www.un.org/sustaina

bledevelopment/sustainable-development-goals/

(7). Galileo Mobile. Disponible en http://www.galileo-mobile.org

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